Comentarios_10 Temporada

Un lugar donde quedarse

Por O Montón - 4 de Julio, 2012, 11:31, Categoría: Comentarios_10 Temporada

COLOQUIO DE CINE Y PSICONÁLISIS. “El Séptimo”

81ª Tertulia
viernes, 15 de Junio,  a las 18 hs.
Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14    

 

“UN LUGAR DONDE QUEDARSE (This must be the place).”. de Paolo Sorrentino. 2011.

 

 

Por Olga Montón

“Un lugar donde quedarse (This must be the place)” nos cuenta la historia de Cheyenne, un judío cincuentón, antigua estrella del rock siniestro.  Hay una innegable pose caricaturesca y afectada en la encarnación que el actor hace de Cheyenne, con un look esperpéntico que recuerda  a medias al líder de The Cure, Robert Smith. Ahora lleva una vida aburrida en su mansión de Dublin, jugando a pelota en una piscina vacía o invirtiendo en bolsa con desgana.

El director napolitano Paolo Sorrentino (director de Il divo y Las consecuencias del amor) enseguida nos rompe los esquemas al mostrarle con una joven admiradora, Mary (encarnada por Eve Hewson, la hija de Bono de U2) y visitando constantemente a una mujer misteriosa que le reprocha su inmadurez y está traumatizada por la desaparición de su hijo, un tal Tony. En el otro extremo, nos coloca como improbabilísima esposa del rockero a una mujer bombero encarnada por Frances McDormand en lo que parece un guiño a las películas de los hermanos Coen y a la que convenció diciéndola que sino aceptaba haría a Cheyenne soltero o viudo.

Y, de repente Cheyenne recibe una llamada. La muerte de su padre, con el que hacía 30 años que no se trataba, le lleva de vuelta a Nueva York, donde, a través de la lectura de algunos diarios, descubre un padre distinto del de sus recuerdos. Un hombre que dedicó su vida a buscar obsesivamente a un criminal nazi que se había refugiado en Estados Unidos. Con el apoyo de un inefable cazador de nazis, el también muy coeniano Mordecai Midler (Judd Hirsch), el personaje interpretado por Penn emprenderá su búsqueda y la cinta se volverá una road movie surrealista al estilo de Una historia verdadera (David Lynch), pero que también rinde homenaje a Paris, Texas (Wim Wenders) con un glorioso cameo de Harry Dean Stanton interpretando al hombre que inventó la maleta con ruedas.

Los apasionados de la música disfrutarán identificando los diferentes guiños que aparecen en la cinta, desde su propio título (This Must Be The Place es una canción de Talking Heads) hasta la propia aparición como actor, y en una secuencia en un concierto increíblemente filmada, del propio David Byrne; o las canciones que el neoyorquino compuso ex profeso para el film junto a Will Oldham y que son interpretadas por un grupo amateur que se hace llamar The Pieces Of Shit.

Es una película errática y un personaje excéntrico. Pero llama la atención que después de 30 años sin hablarse con el padre recupere su memoria cuando muere. ¿Realmente estaba en su deseo? ¿Qué puede hacer uno con su vida cuando tiene resuelto lo económico?¿Puede hacer “lo que quiera”? ¿Podemos decir que es un triunfador?

La muerte del padre diríamos que le despierta de esa vida aburrida y sin deseo, de esa muerte en vida y lo lleva a ser otro.

Os esperamos el viernes 15, en el café Isadora a las 18 h.

Moderación: Olga Montón. Crónica: Marta Mora. Equipo: Pilar Berbén, Carmen Cuñat, Mercedes de Francisco, Mirta García, Marta Mora, Graciela Sobral. . Coordinación: Olga Montón.

 

http://elseptimo.zoomblog.com/cat/0

Correo: olgamonton@terra.es

 

 

 

 

Las nieves del Kilimanjaro

Por O Montón - 22 de Mayo, 2012, 12:50, Categoría: Comentarios_10 Temporada

Me gustó mucho la tertulia, como muestra mi comentario.

Un saludo.

 

Sara Veiras

Las nieves del Kilimanjaro de Robert Guédiguian

o Las vicisitudes de una revista que retorna a las manos de un niño

(Viernes 18 de Mayo del 2012)

 

Con agradecimiento a todos los participantes en la tertulia de cine El séptimo que estuvieron en el café Isadora de Madrid, y sin los cuales estas reflexiones no hubieran surgido, hago mi comentario:

 

Lo que no funciona, lo que hace sufrir, aparece asociado a lo laboral en esta película; que rompe, en la primera escena, con un sorteo, cuyo frío sudor y silencio electrifican la oscuridad de la sala.

Me siento descompuesta, y para tranquilizarme pienso que antes hubieron palabras, quizás se habló hasta el agotamiento, y ya no quedan fuerzas para seguir buscando a través de la razón; por eso, lo que está en juego, sea lo que sea, que aún no lo sabemos, se pone en manos del azar como si se tratara de un Dios del post agotamiento.

 

A continuación descubrimos que lo que estaba librado al azar era la supervivencia, el pan nuestro de cada día, el trabajo; que es lo mismo que decir, la dignidad.

La dignidad de varias familias donde destaca una, la de un sindicalista-héroe, cuyo acto de coraje se consume en incluir su propio nombre en la urna (que también es funeraria), para no escamotear el bulto a la mala fortuna, si bien la suya propia no será tan mala porque accederá a la prejubilación.

 

Más tarde la vida parece continuar, pero hay algo oculto, algo que empuja desde un cajón cerrado hace mucho tiempo: Hubo una vez un niño que tuvo una revista donde leyó su destino. Al niño, otro niño, un amiguito, le quitó la revista y la guardó en un cajón. He aquí el hilo conductor de mi comentario, aunque, por ahora, se haga necesario volver al argumento.

 

En el segundo tramo de la película, olvidado el reciente sorteo, la vida sigue y exhibe, desenfadadamente, su florecer. Después de una existencia marcada por la solidaridad y la lucha, el sindicalista alcanza la recompensa: "Ya puede dormir bajo las nieves del Kilimanjaro", como dice una canción que suena con voz juvenil.

En ese momento feliz (después de treinta años de amor), este hombre recibe en sus manos tres objetos: Uno, el pasaje hacia un sueño reparador. Dos, dinero. Tres, la revista de Spiderman en la que se tejió su deseo infantil y sobre la cual escribió su nombre, Michel ...., marca que distinguirá esa revista de otras como un objeto que le pertenece y lo representa.

 

Entre los invitados a la celebración de la vida, los compañeros de trabajo y la familia.

¿El escenario?, el local del sindicado, hecho que llama la atención. Aunque, ¿podría ser de otra manera cuando el ideal de este hombre está construido sobre el suelo de ese lugar?

Se revela una contradicción, obviamente, un local sindical no debe ser utilizado para fiestas personales; sin embargo, ¿no es esta misma contradicción la que tensa la conciencia del sindicalista, que no pudo controlar ciertos deslices -las sutilezas, lo inevitable, los detalles, como el usufructo indebido de este local-, al llevar adelante su función?

 

La fiesta parece representar la meta alcanzada por un caballo que llega "Manso y Sobón", acompañado por otros personajes igualmente mansos; pero, entre los presentes, si bien no hay indignados, hay quemados. Un joven dispuesto a prender fuego a la nave que quiere zapar sin él.

 

La película describe al joven con explosivas pinceladas: Un juego de azar, aceptado por sus compañeros sindicalistas, provoca que pierda la posibilidad de ganarse la vida. Tiene a su cargo a dos hermanos pequeños, abandonados por una madre irresponsable, a los que cuida con amor. Roba a su propio compañero (con violencia aunque con un arma de juguete), cosas que parecen desligadas del registro de la necesidad, donde el ladrón se siente atrapado: Dinero y tarjetas bancarias, relacionadas con supercherías burguesas, un pasaje hacia un sueño reparador bajo las nieves del Kilimanjaro, y una revista de Spiderman.

¿Por qué esta revista y no otra cosa de más valor económico?, me parece una pregunta  pertinente, y considero interesante decir que este joven, que se ha quedado sin suelo bajo los pies, se lleva al hombre araña entre las manos, acto gracias al cual la revista sigue tejiendo su red.

Con lo recaudado el joven paga las cosas indispensables, las que deberían ser un derecho: Vivienda y comida, mientras es estafado por un compinche que se queda con más dinero que él.

Más tarde propone seguir robando, ahora a quién le cobró el alquiler; hasta que cae en manos de la justicia, representada por unos "polis" tan violentos que para detenerlo lo tiran al suelo, si bien luego (después de haber escuchado), muestran su humanidad.

El ladrón se declara culpable, y recrimina al compañero sindicalista y víctima del robo y de la agresión, haberlo traicionado ante la patronal.

Por último, cuando dice lo que piensa: "Que el sindicalista es un vendido", recibe un buen golpe.

 

El robo violento cambia el rumbo de una familia que se mecía hasta ahora acunada por Marie-Claire, madre clara y hasta preclara, que sopla y se baja si es necesario (ella no tiene pereza), para empujar una nave que va hacia adelante, siempre.

 

No obstante, al sindicalista, algo le chirría. Él mira sus logros desde el balcón de la felicidad con unos ojos tristes, que le devuelven la escena de su vida como una imagen que no encaja en el espejo de sí mismo.

Otra imagen que le calza mejor, y lo hace sonreír, es la de la revista con la figura de Spiderman. Y, agarrado de esta revista, se va moviendo su deseo, pasando de mano en mano hasta ponerse en un camino que podría ser de vuelta; al menos el de dar una nueva vuelta sobre esa cosa que lo angustia cuando se pone en juego.

 

La revista es como la posta en una carrera hacia la meta que consiste en devolver el mundo a su eje.

Después de la gran hecatombe desencadenada por el robo, con el mundo personal patas arriba; incluida Marie-Claire, que se refugia en un par de copitas de alcohol contra los males de la vida. Bueno, después, nuestro sindicalista, que si algo tiene de héroe es su deseo de comprender y comprometerse, se pone en marcha.

El azar (empujado por el deseo), lo sube a un autobús donde coincide, de frente, con los nuevos portadores de la revista, y, cuando los sigue, descubre que el trauma no tiene límites: El ladrón es un compañero de trabajo.

El obrero robando al obrero. Un nuevo síntoma social que pone al descubierto un agujero en esa  telaraña que debería permanecer intacta para asegurar la supervivencia: La ética.

 

Denuncia.

Revelación de un saber sobre un drama humano.

Intento de contradenuncia.

 

La confrontación con este acto inasimilable conmueve a estos personajes de tal manera que entienden que algo de lo anterior debe ser revisado a fondo.

No hay tiempo para dormir bajo las nieves de Kilimanjaro.

 

La vida despierta. Siente. Piensa. Y, simultáneamente, la pareja elige la solidaridad, el amor, y el compromiso, la red tejida por la araña de la propia vida, la única en la que pueden dejarse caer. Telaraña que sin embargo, está fallida, pues no vale para retener a los hijos.

Pero, la araña sigue tejiendo, y la revista de Spiderman vuelve al hogar, donde ahora hay dos nuevos niños que representan, quizás, la esperanza de hacerlo mejor esta vez.

 

No quiero evitar copiar un cuento africano en este lugar (es un desliz romántico que quizás no encaje aquí, pero...).

No sé quien lo escribió, y dice así:

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos a disfrutar del premio.

Cuándo él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: Ubuntu, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

Ubuntu, en la cultura Xhosa significa: Yo soy porque nosotros somos.

 

Obviamente esta película de Guédiguian habla de una cultura diferente. No obstante muestra, a través del hilo conductor de la revista, que cuando estuvo en el camino, la huella que señala el deseo, al reaparecer, reorienta al sujeto.

 

 

 

 

 

Las nieves del Kilimanjaro

Por Mirta Garcia - 17 de Mayo, 2012, 11:06, Categoría: Comentarios_10 Temporada

Tertulia 80ª

Las nieves del Kilimanjaro

Robert Guédiguian 2011

Guédiguian realizador fiel a un cine de compromiso y denuncia, en la línea de Loach, nos entrega ésta vez una película sencilla y a la vez comprometida. De una abrumadora actualidad, donde vemos desmoronarse el estado del bienestar que creíamos un logro de la modernidad, en una Europa devorada por la recesión económica.

Avalada por la Espiga de Plata en la última edición de la Seminci de Valladolid,  el Premio Lux 2011 otorgado por el Parlamento Europeo y un premio en el festival de Cannes 2011.

La idea del guión surge a partir de un poema de Víctor Hugo, Les pauwres gens; y el título del filme hace referencia a una canción de Pascal Danel, canción muy popular de los años setenta.

Es interesante el planteamiento que nos presenta, al enfrentarnos a las contradicciones, dilemas morales que sufren los protagonistas después de haber padecido un acontecimiento tan violento que transformará su cotidianeidad.

Crítica feroz a la situación actual, en este mundo gobernado por el mercado, donde el mundo conquistado por nuestros predecesores está en vías de extinción.

Con gran maestría nos presenta el abismo entre generaciones, el duelo generacional, la problemáticas de los jóvenes, muchos de ellos despolitizados y conservadores que sólo anhelan la supervivencia, y donde por vez primera tendremos promociones de jóvenes en situaciones más precarias que las de sus progenitores.

Confrontación entre los sindicalistas, inadaptados a los nuevos tiempos que nos comandan y los trabajadores y parados de ahora, sin conciencia de clase, que sólo pretenden conservar su trabajo.

Muerte de la conciencia de clase en un nuevo orden asfixiante que barre e intenta liquidar los logros conseguidos a través de luchas, fricciones, oposiciones mantenidas a lo largo del tiempo.

En una sociedad marcada por la restricción de derechos más básicos, por la pérdida de valores, con reajustes sin fin, nos preguntamos qué hacer, cómo evitar que los avances obtenidos se destruyan sin más.

La solidaridad  es el centro de esta historia, los protagonistas son gente fiel a sus principios, honesta, digna, bondadosa, altruista.

Guédiguian formula que sólo la solidaridad humana puede ayudarnos en estos tiempos de crisis. Una solidaridad desinteresada contraria al individualismo atroz que impera en la sociedad.

Ante la barbarie cometida por uno de sus iguales, cabe preguntarnos si el fin justifica los medios. La agresión provocada por uno de los suyos, los lleva a cuestionarse sus principios.

El amor que existe entre la pareja, esa unión tenaz, compartida por ambos, esos códigos afines, hace que un mismo hilo conductor los atraviese y posean la misma idea del mundo.

Ante la solución que encuentran a la situación, nos preguntamos qué haríamos o cómo actuaríamos en tales circunstancias.

En fin, una película muy recomendable y pertinente en los tiempos que corren.  

Mirta García Iglesias

Mayo 2011

 

 

 

 

 

Cumbres Borrascosas

Por Marta Mora - 6 de Mayo, 2012, 17:34, Categoría: Comentarios_10 Temporada

Cumbres borrascosas. (Wutehring heights)

Directora: Andrea Arnold

 

Por Marta Mora

 

 

Cada tertulia origina un trabajo previo intenso, hay que ver varias películas para elegir una entre varias, esa decisión se toma colectivamente dando mayor peso a quien en ese mes ha decidido coordinarla. La elección de ésta tiene como fondo el VIII Congreso de la AMP que se hará en Buenos Aires la próxima semana y cuyo título es “El orden simbólico ya no es lo que era”. Había leído ya la conferencia de Jacques Alain Miller, “Una fantasía”, donde se pregunta “porqué esta moral civilizada, en su bella época, al final digamos, de la segunda mitad del siglo XIX, en la época victoriana ,que Lacan recordaba, fue tan cruel?”.

Adaptar una novela de 1847…Recordaba algo la novela leida muy joven y que he vuelto a leer ahora, como muy dolorosa, casi incomprensible, con poco amor en un medio aspero y salvaje, con dichos impregnados de la experiencia del contacto con la naturaleza. ¿Hoy Cumbres borrascosas? Que saldría de la única novela que escribió Emily Bronté con el seudónimo de Ellis Bell y de la declaración de la directora: “Siempre he estado obsesionada con ‘Cumbres Borrascosas’. Y para mí no es una adaptación sino un viaje personal. He seguido a mi corazón”.

Cumbres borrascosas ha sido llevada varias veces al cine desde la época muda. La adaptación más valorada mundialmente es la que William Wyler dirigió en 1939 con Laurence Olivier, Merle Oberon y David Niven en los papeles protagonistas. En 1953, nuestro Luis Buñuel hizo una adaptación, la más fiel, en México, donde los personajes no son tan seductores como en la versión de 1939. Además, no se preocupa por adaptarla al gusto de Hollywood, sino que rescata sobre todo el espíritu extremo de los personajes. No hace ningún esfuerzo en hacer "querible" a Heatchcliff, porque lo quiere como lo expone Brontë: violento, burdo, inadaptado, resentido, y profundamente enamorado. No se esfuerza por dar a Catherine pinceladas de "humanidad", porque la quiere como es: caprichosa, histérica, frágil, con los defectos de toda niña mimada y profundamente enamorada y se ocupa de acentuar la brecha de la diferencia social entre ellos.

Esta directora parece ser fiel a Bronté, aunque lo de “profundamente enamorado” para los personajes no se destaque, es un drama si pero ¿de amor?, eso está poco explicitado, es más bien un drama de crueldad que tiene más que ver con el sentimiento que Freud definió como primario: el odio. Los protagonistas en la primera parte atraviesan la etapa como perversos polimorfos, que se muestra en detalles que hoy nos horrorizan, impresiona el descubrimiento de la vida adulta por Heathcliff, y el espectador descubre con él a los que lo rodean,  ese extraño ser que es una niña, que juega con él, que tan pronto es angelical o como malvada, los celos del hermano de Catherine o a la cierta calidez en la criada que lo orienta.

La directora narra pegada al espíritu de la novela, el amor frustrado, el odio, la venganza, los celos entre hermanos, el rechazo al diferente, las diferencias sociales, la pérdida de objetos amorosos para siempre y la incapacidad de encontrar sustitutos, la vida detenida en un tiempo sin tiempo que los lleva a la destrucción de otros y de sí mismos. Respeta también la metáfora de la novela como una Matrioska, una historia con varias historias dentro a pesar de que se centra en Catherine y Heatchliff , desde el declinar de la infancia hasta la muerte de Catherine. Los secundarios solo están coloreados, difusos, confusos. Heatchcliff en la novela es un niño gitano y aquí es un niño negro lo que acentúa la diferencia y el rechazo y hasta lo explicaría…

 El medio en el que está la casa que da nombre a la película y por el que recibió el premio de fotografía logra transmitir ese ambiente húmedo, hostil, frio y enfangado que destila la novela. Algunas críticas que leí hablan de que “la estrella del film es la naturaleza”, tal vez por la fotografía, tal vez por el preciosismo con que nos muestra animales y flora del entorno que son muchas veces referencia de dichos en la novela, tal vez porque casi la única música es el viento.

Mi conclusión es que es un hallazgo, tal vez de Emily Bronté o Elli Bell como quiso llamarse,  mostrar la crudeza que encierra belleza en la naturaleza en contraste con la crudeza y la parquedad de esos seres que la habitan.

Coincido con un crítico en que “sólo ese deseo de transmitir un ambiente oscuro, seco y aislado del mundo, donde los instintos parecen adueñarse de todo, convierte 'Cumbre borrascosas' en una adaptación más o menos memorable”.

 

Marta Mora

 

 

 

 

 

Shame

Por Pilar Berben - 22 de Marzo, 2012, 15:07, Categoría: Comentarios_10 Temporada

SHAME

Shame es el segundo largometraje de Steve Mcqueen, director y coguionista. Su formación en distintos sectores del arte y del espectáculo (videoartista, fotografia y escultura) nos permiten disfrutar de una cuidada estética y expresividad en esta película de pocas palabras y mucha soledad.

El propio director inglés nos presenta a Brandon (Michael Fassbender) como “una persona que goza de todas las libertades occidentales y que, a través de su aparente libertad sexual, crea su propia prisión”.

En este sentido, nos encontramos con un personaje muy de nuestro tiempo, esclavo de su deseo alimentado por las comodidades de la tecnología del siglo 21 y lleno de excesos: buen trabajo, lujosa casa, bares, restaurantes. Sus relaciones promiscuas y el consumo obsesivo de sexo en las formas y formatos más variados, en cualquier lugar, con cualquier persona, no son para él motivo de satisfacción sino, por el contrario, es la compulsión, la droga anestésica que exige cada vez más y más y que nos muestra el aislamiento interior de su protagonista.

 En los encuentros sexuales que Brandón práctica obsesivamente, el director sabe mostrarnos magistralmente, con primeros planos, la mirada fría y triste que transmite la gran amargura y soledad, de este hombre sumido en un ritual repetitivo, ¿Por qué no es capaz de establecer una relación con una mujer, donde pueda existir un pequeño compromiso, donde algo relacionado con el erotismo, la seducción y las emociones se ponga en juego?

El volcán cubierto de nieve que parece su vida, entra en ebullición con la llegada inesperada de Sissi (Carey Mulligan) su hermana, ella invade su privacidad cuidadosamente cultivada. Es frágil, en cada gesto suplica cariño y protección ¿Está él en condiciones de responder a estas demandas? El drama se rebela en algunas de las secuencias más dolorosas de la película, la conversación, con dibujos animados de fondo, nos muestra que no quiere testigos, quiere ocultar su vergüenza en la intimidad.

Tanto la interpretación de Michael Fassbender, que lo da todo en este papel, como la de Carey Mulligan con sus excesos afectivos, nos hacen creíbles sus personajes. 

La fotografía nos permite a veces un respiro, (restaurantes lujos) pero otras, nos aumenta la sensación claustrofóbica. (calles vacías y oscuras,  garitos siniestros) .

Los temas brillantes y conmovedores de la banda sonora, potencian el sufrimiento del protagonista, aumentando esa sensación de vacío, despojando no sólo a sus personajes, sino también a los espectadores.  Cómo no destacar: New York, Neuw York, cantado por Carey Mulligan a un ritmo lento. Durante toda la actuación la cámara se queda en un plano fijo y es imposible no conmoverse ante la belleza del rostro y la tristeza que expresa esa voz imperfecta pero extrañamente melancólica.

Esta es una historia perturbadora que conmueve y es difícil que deje indiferente.

Sobre el título de la película; algunas palabras enigmáticas referidas al pasado familiar de los dos hermanos; la intensidad dramática en su desenlace, así como vuestras aportaciones que nos enriquecerán a todos, debatiremos ampliamente en la Tertulia del próximo viernes, día 16 de marzo en el café Isadora en la calle Divino Pastor, 14, a las 18 h.

Pilar Berbén

 

Un dios salvaje

Por Mirta García - 18 de Enero, 2012, 11:56, Categoría: Comentarios_10 Temporada

“Un dios salvaje”, (Carnage)

Carnage, Roman Polanski, 2011) adaptación al cine de la obra de teatro, “Un dios salvaje” de Yasmina Reza.  Es una coproducción conjunta entre Francia, Alemania, Polonia y España.

Si apelamos a la traducción del significante “carnage” nos encontramos con los significantes de matanza, carnicería.

Y efectivamente lo que comienza con un educado y controlado encuentro entre dos matrimonios que se reúnen para  hacer una declaración conjunta acerca del incidente ocurrido entre los hijos de ambos, acaba en una verdadera “matanza” en sentido metafórico.

Paulatinamente la situación inicial plagada de buenas intenciones, impregnada de convencionalismos sociales no exentos de hipocresía, donde lo imperante es lo políticamente correcto, va mudándose en tensión, aflorando lo peor que llevamos dentro como condición humana.

Acudimos a un lento y progresivo desamarre de las pulsiones que guían a nuestros cuatro personajes, los semblantes en juego se van difuminando,  dando lugar a que cada uno de ellos  se muestre como realmente es.

A medida que el film va transcurriendo, nos vemos confrontados al enfrentamiento más feroz entre las partes opositoras, pero así también a las alianzas que surgen entre ellos o ellas por cuestión de sexo. La ira contenida, las sonrisas de desprecio, el no aceptar lo que el otro plantea, la diferencia de valores, van surgiendo cada vez con más ímpetu, todo ello amenizado en tono de comedia, con situaciones hilarantes y al mismo tiempo descarnadas que nos exhiben los prejuicios, contradicciones, debilidades, intolerancias, del ser humano.

Aparecen las distintas fisuras y malentendidos existentes entre los componentes de cada matrimonio, la fragilidad de las relaciones se muestra en todo su esplendor.

 El punto de partida inicial del film, el enfrentamiento entre dos niños de 11 años, uno le ha pegado al otro, le ha roto dos dientes. El agresor parece haber tenido motivos para realizar tal agresión., los motivos que convocaban al encuentro entre los padres, pasa a ocupar un lugar secundario, a medida que van aflorando las condiciones de cada cual.

 Una Jodie Foster excepcional en su papel de mujer super controladora, por encima de todo está lo que debe hacerse, cómo debe hacerse, poniéndose ella misma como ejemplo de perfección. Da vida a una mujer muy educada, siempre políticamente correcta, que a medida que va transcurriendo la película, y por ende las distintas situaciones que se van generando, la desbordan y aparece una irascible, incontrolable y desesperada  mujer que percibe que la situación que en un primer momento parecía dominar, se le escapa de las manos. Su aparente estabilidad y compostura se desmoronan.

Kate Winslet, madre del niño agresor, se presenta muy comedida y tratando de conciliar y llegar a un acuerdo con los padres del agredido, pero a poco que el filme avanza, comienza a molestarse cada vez más con su marido que no para de hablar por teléfono, interrumpiendo una y otra vez la conversación que están manteniendo. Este hacer de su marido es una constante en su vida diaria, presa de la situación angustiante , acaba vomitando. Luego, bajo los efectos del alcohol, pierde absolutamente el comedimiento del que hacía gala en un principio, para dar lugar a un descaro y falta de respeto, insultando, maltratando y cagándose literalmente en todos y cada uno de los presentes.

Su marido, interpretado por Christoph Waltz encarna al personaje absolutamente cínico, que se vislumbra que está allí, que ha concurrido a la cita, por mediación de su mujer. Pero, él está en otro lado. Poco parece importarle lo que allí está sucediendo. Él está aferrado a su móvil, haciendo sus negocios, que por cierto, revelan una falta de ética considerable, lo que importa es ganar dinero, no importa cómo, ni tampoco el daño que se pueda originar, lo importante son los resultados.

Y por último, un John Reilly aparentemente conciliador, manejado por su mujer, que francamente parece el personaje más sincero, dispuesto a interpretar su papel, hasta que no aguanta más y también estalla. Y aparece entonces, el verdadero personaje, un ser que parece estar harto de su mujer, a quien no duda en agredir delante de la otra pareja, que manifiesta además que es un ser muy violento y que está saturado del estado al que han llegado las dos parejas en su discusión.

Desarrollada en dos localizaciones, la primera en un parque donde se inicia el filme, vemos el altercado entre los niños, mientras aparecen los créditos de la película. Emplazamiento que cierra el filme, donde nuevamente vemos a los dos niños, jugando y conversando animadamente.

La otra localización se desarrolla en un salón, salón de un piso de clase media acomodada de la ciudad de Nueva York, un espacio cerrado, que por momentos puede volverse claustrofóbico, y donde irán gradualmente apareciendo los rasgos, características, sutilezas, bajezas y un largo etcétera de estos cuatro personajes que conforman la historia.

Cine intimista, un texto sencillo, pero radicalmente revelador del dilema que presiden las relaciones humanas, las relaciones con los semejantes, ya sea diferente el papel del actor que se asuma, ya sea el de madre-padre, marido-mujer.

Muchos son los temas que surgen a partir de su visionado, que recomiendo sin dudas al respecto. Nos vemos el próximo viernes 20 a las 18,00 hs. en Isadora, nuestro habitual lugar de encuentro.  

Mirta García Iglesias

Enero 2012

 

 

 

Melancolía

Por Marta Mora - 14 de Noviembre, 2011, 10:20, Categoría: Comentarios_10 Temporada

"Melancolía"

De Lars Von Triers

Es al menos llamativo que una película con este título sea una película luminosa.

Desde las primeras imágenes recordaba la frase de Freud en Duelo y Melancolía, "la sombra del objeto cayó sobre el yo". ¿Una metáfora de la época? La estrella Antares de la constelación de Escorpio, Melancholía, se aproxima a la tierra, ¿la melancolía se cierne sobre el mundo cada vez más poblado de "yoes" y vamos a la catástrofe?

El film se presenta en tres partes, un prólogo de imágenes aparentemente inconexas, muy bellas y dos partes dedicadas a dos hermanas: Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

Justine parece buscar una salida con una boda, Von Triers dice un "rito", vacio,  porque  para ella no tiene nada detrás, no simboliza nada, ni ama ni desea. Un guiño del director que es también el guionista, darle ese nombre. "Justine", es el nombre de una novela del marqués de Sade.

Así como en su película "Anticristo", encerraba una crítica a aquellos que quieren curar desde la razón, aquí hay también destellos de lo mismo, todos impulsan a Justine a ser feliz, es lo único que quieren de y para ella: ¡¡sé feliz!! Y así todos son conducidos a lo peor. No hay causa-efecto para el estado de Justine, poco se nos cuenta de su historia, solo la vemos imposibilitada de responder a lo que todos le exigen.

Mientras la solitaria Justine se enfrenta en el primer tramo del film a lo que podríamos llamar un apocalipsis interior, llegando a sentir fascinación por el azulado Melancolía (hay una escena en la que parece que trata de seducirlo, atraerlo hacia la Tierra), su hermana, Claire en la segunda parte, integrada socialmente y madre de un hijo pequeño, se muestra débil y hundida ante el temor del fin del mundo. Casada con un hombre "asquerosamente rico", que no hace otra cosa que recordarle a Justine y a ella que él tiene, que él paga y que cree sin fisuras en la ciencia, que le ha explicado cruelmente a su hijo que, si el planeta chocara no hay nada que hacer y que a la hora de la verdad falta a la cita, los abandona a todos.

La opera Tristán e Isolda de Wagner en donde también se juegan el azar, el amor y la muerte acompaña muy bien el desarrollo de la película. La Novena Sinfonía de Bethoven estupenda para el final.

Os esperamos el próximo viernes 18 en el café Isadora, C/ Divino Pastor 14.

Marta Mora

Nader y Simin. Una separación

Por Pilar Berbén - 18 de Octubre, 2011, 11:16, Categoría: Comentarios_10 Temporada

NADER Y SIMIN: UNA SEPARACIÓN
Pilar Berbén

 Es la quinta película de Asghar Farhadi, director y guionista iraní de 39 años, ya premiado por sus anteriores trabajos y que, en el festival de Berlín de este año, consiguió el Oso de Oro a la mejor película y el Oso de Plata a la mejor interpretación para el conjunto de actores, tanto femenino como masculino, sin duda excelente la actuación de todos ellos.

No es para nosotros un director desconocido, ya que en junio del año pasado estuvimos debatiendo en esta tertulia su anterior película: "A propósito de Elly". De igual manera que entonces, sorprende con cuanta precisión maneja el conocimiento que tiene del ser humano y como a través de su forma de narrar los hechos y dosificar la información nos mantiene expectantes y en tensión durante toda la sesión.

El guión gira en torno a los problemas de un matrimonio: Nader y Simin.  Ésta inicia una demanda de divorcio y delante del juez -sin rostro en la pantalla, él escucha- cada uno va exponiendo sus razones. Ella quiere aprovechar los visados que tanto tiempo les ha costado conseguir para abandonar el país y darle una vida mejor a su hija, por el contrario, Nader  no  acepta marcharse  porque  su padre ha enfermado de alzheimer y quiere cuidarle, quedándose en casa con su hija Termeh. Contrata a una persona para que le ayude a cuidar de su padre y la casa, ya que Simin se ha mudado a casa de sus padres. Los problemas de Nader sólo han empezado. Tendrá que hacer frente a una denuncia por malos tratos….  Y poco a poco su vida se va convirtiendo en una pesadilla de la que no sabe cómo salir y de la que nos hace participar.

Ya desde las primeras secuencias de este filme, donde la cámara nos muestra sólo la imagen de la pareja, se percibe la intensidad que sostendrá hasta el final.   

Farhadi nos enseña cómo llevar al cine seres de carne y hueso, nos hace participar de sus miedos, sus angustias, él no juzga a sus personajes, ellos van exponiendo sus actuaciones y sus motivos, y con esa forma magistral de dirigirlos nos involucra con ellos, sintiendo empatía con la vida y circunstancias de cada uno. Aprovecha este drama para mostrarnos las diferencias de clases, el sistema judicial, los dilemas morales, la situación ambivalente y compleja de Irán, donde junto con la modernidad perviven las costumbres arcaicas y muy religiosas (lavavajillas en la cocina y chador en la calle) y donde los asuntos de religión y conciencia pesan mucho.

Aquí no se trata sólo de las dificultades de una pareja, de la soledad de esa adolescente que sufre en silencio ese tira y afloja al que está siendo sometida, este director siempre apunta mucho más lejos:  la culpa, la mala conciencia, la violencia, la mentira, la injusticia... Son algunos de los temas que están presentes en esta película y sobre los que podremos debatir juntos en la próxima tertulia, el viernes, día 21, a las 18 h. en el Café Isadora, Divino Pastor, 14.  

Pilar Berbén

El hombre de al lado

Por Olga Montón - 14 de Septiembre, 2011, 11:14, Categoría: Comentarios_10 Temporada

COLOQUIO DE CINE Y PSICONÁLISIS. "El Séptimo"

73ª Tertulia
viernes, 16 de Septiembre,  a las 18 hs.
Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14    

"El hombre de al lado" de Mariano Cohn y Gastón Duprat.

La construcción de una ventana sobre una medianera  es el punto de partida de esta película Argentina del 2009 que llega ahora a España. La ventana logra simbolizar la capacidad intrusiva e intimidante de la observación, como muy bien reflejó Alfred Hitchcock en "La ventana indiscreta", 1954.

Una simple pared puede dividir dos mundos y la irrupción de lo inesperado en la vida familiar hace pensar en la noción de lo siniestro. Pero la película juega con el espectador. Por un lado el mundo de Víctor (Daniel Aráoz), hombre rudo, avasallador y vulgar que bajo el deseo de "atrapar unos rayitos de sol"  decide, sin permiso, hacer la abertura.  Y por otro lado Leonardo (Rafael Spregelburd), snob y pedante, sin ningún otro deseo que el de continuar en su statu quo y que no por casualidad vive en la famosa casa Curutchet, construida en la ciudad de La Plata por el arquitecto Le Corbusier. En ella, es permanentemente observado desde la calle por turistas y alumnos que fotografían la casa, cuyo diseño, trasparente en la fachada a la calle, encuadra su vida mimetizándola con las formas plásticas y frías del decorado.

Paradójicamente,  en esa conexión entre ambos a partir de la ventana, se pone en juego el rol del observador y del observado. La relación entre las miradas y lo que permitimos mostrar y ocultar de nosotros mismos, conducirá a Leonardo a reflejarse, a volverse sobre sí mismo y mirarse. Vemos, entonces, cómo lo siniestro anida en el luminoso ámbito compartido por el artista, su mujer y su hija, quienes mantienen una relación distante, deshumanizada y aséptica.

Víctor es un hombre del deseo, de la seducción. No puede dejar de seducir a Leonardo, quiere caerle bien, llegar a un acuerdo. Pero a la vez es insistente, perseguidor y opresivo. Le dice: "Necesito un poquito de sol que vos no usás, miralo desde ese lado". Quiere los "rayitos de sol" de la casa de Leonardo y para ello no duda en seducir a todos, incluida la hija y la alumna de su mujer. Lo que le da cierto aire perverso: "No hay mujer que se me resista, dejame hablar con tu mina", le dice.

Mientras Leonardo, como perfecto neurótico obsesivo, no quiere saber nada del deseo. El deseo le trastorna, desequilibrando su perfecta vida ordenada. Se escuda en los otros para no ser él en la escena, nunca está, está sentado en el palco mirando la escena, trasmitiendo las órdenes cómo si solo fuera el mensajero, apelando a la ley. ¿Realmente le estorba la ventana? Su mujer (Eugenia Alonso) le da órdenes,  incluso para besarle: "piquito, piquito", mientras en la cama le niega la relación. Ella le agobia con su demanda sobre el vecino y la insatisfacción permanente que le trasmite a Leonardo le lleva a lo peor. Es el pensamiento del neurótico obsesivo, si el otro desaparece se acaban los problemas, cuando en realidad no han hecho más que empezar.

Nos vemos el próximo viernes en el café Isadora en la calle Divino Pastor, 14, a las 18 h.

Un saludo

Olga Montón

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