Cumbres Borrascosas

Por Marta Mora - 6 de Mayo, 2012, 17:34, Categoría: Comentarios_10 Temporada

Cumbres borrascosas. (Wutehring heights)

Directora: Andrea Arnold

 

Por Marta Mora

 

 

Cada tertulia origina un trabajo previo intenso, hay que ver varias películas para elegir una entre varias, esa decisión se toma colectivamente dando mayor peso a quien en ese mes ha decidido coordinarla. La elección de ésta tiene como fondo el VIII Congreso de la AMP que se hará en Buenos Aires la próxima semana y cuyo título es “El orden simbólico ya no es lo que era”. Había leído ya la conferencia de Jacques Alain Miller, “Una fantasía”, donde se pregunta “porqué esta moral civilizada, en su bella época, al final digamos, de la segunda mitad del siglo XIX, en la época victoriana ,que Lacan recordaba, fue tan cruel?”.

Adaptar una novela de 1847…Recordaba algo la novela leida muy joven y que he vuelto a leer ahora, como muy dolorosa, casi incomprensible, con poco amor en un medio aspero y salvaje, con dichos impregnados de la experiencia del contacto con la naturaleza. ¿Hoy Cumbres borrascosas? Que saldría de la única novela que escribió Emily Bronté con el seudónimo de Ellis Bell y de la declaración de la directora: “Siempre he estado obsesionada con ‘Cumbres Borrascosas’. Y para mí no es una adaptación sino un viaje personal. He seguido a mi corazón”.

Cumbres borrascosas ha sido llevada varias veces al cine desde la época muda. La adaptación más valorada mundialmente es la que William Wyler dirigió en 1939 con Laurence Olivier, Merle Oberon y David Niven en los papeles protagonistas. En 1953, nuestro Luis Buñuel hizo una adaptación, la más fiel, en México, donde los personajes no son tan seductores como en la versión de 1939. Además, no se preocupa por adaptarla al gusto de Hollywood, sino que rescata sobre todo el espíritu extremo de los personajes. No hace ningún esfuerzo en hacer "querible" a Heatchcliff, porque lo quiere como lo expone Brontë: violento, burdo, inadaptado, resentido, y profundamente enamorado. No se esfuerza por dar a Catherine pinceladas de "humanidad", porque la quiere como es: caprichosa, histérica, frágil, con los defectos de toda niña mimada y profundamente enamorada y se ocupa de acentuar la brecha de la diferencia social entre ellos.

Esta directora parece ser fiel a Bronté, aunque lo de “profundamente enamorado” para los personajes no se destaque, es un drama si pero ¿de amor?, eso está poco explicitado, es más bien un drama de crueldad que tiene más que ver con el sentimiento que Freud definió como primario: el odio. Los protagonistas en la primera parte atraviesan la etapa como perversos polimorfos, que se muestra en detalles que hoy nos horrorizan, impresiona el descubrimiento de la vida adulta por Heathcliff, y el espectador descubre con él a los que lo rodean,  ese extraño ser que es una niña, que juega con él, que tan pronto es angelical o como malvada, los celos del hermano de Catherine o a la cierta calidez en la criada que lo orienta.

La directora narra pegada al espíritu de la novela, el amor frustrado, el odio, la venganza, los celos entre hermanos, el rechazo al diferente, las diferencias sociales, la pérdida de objetos amorosos para siempre y la incapacidad de encontrar sustitutos, la vida detenida en un tiempo sin tiempo que los lleva a la destrucción de otros y de sí mismos. Respeta también la metáfora de la novela como una Matrioska, una historia con varias historias dentro a pesar de que se centra en Catherine y Heatchliff , desde el declinar de la infancia hasta la muerte de Catherine. Los secundarios solo están coloreados, difusos, confusos. Heatchcliff en la novela es un niño gitano y aquí es un niño negro lo que acentúa la diferencia y el rechazo y hasta lo explicaría…

 El medio en el que está la casa que da nombre a la película y por el que recibió el premio de fotografía logra transmitir ese ambiente húmedo, hostil, frio y enfangado que destila la novela. Algunas críticas que leí hablan de que “la estrella del film es la naturaleza”, tal vez por la fotografía, tal vez por el preciosismo con que nos muestra animales y flora del entorno que son muchas veces referencia de dichos en la novela, tal vez porque casi la única música es el viento.

Mi conclusión es que es un hallazgo, tal vez de Emily Bronté o Elli Bell como quiso llamarse,  mostrar la crudeza que encierra belleza en la naturaleza en contraste con la crudeza y la parquedad de esos seres que la habitan.

Coincido con un crítico en que “sólo ese deseo de transmitir un ambiente oscuro, seco y aislado del mundo, donde los instintos parecen adueñarse de todo, convierte 'Cumbre borrascosas' en una adaptación más o menos memorable”.

 

Marta Mora

 

 

 

 

 

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