Un dios salvaje

Por Mirta García - 18 de Enero, 2012, 11:56, Categoría: Comentarios_10 Temporada

“Un dios salvaje”, (Carnage)

Carnage, Roman Polanski, 2011) adaptación al cine de la obra de teatro, “Un dios salvaje” de Yasmina Reza.  Es una coproducción conjunta entre Francia, Alemania, Polonia y España.

Si apelamos a la traducción del significante “carnage” nos encontramos con los significantes de matanza, carnicería.

Y efectivamente lo que comienza con un educado y controlado encuentro entre dos matrimonios que se reúnen para  hacer una declaración conjunta acerca del incidente ocurrido entre los hijos de ambos, acaba en una verdadera “matanza” en sentido metafórico.

Paulatinamente la situación inicial plagada de buenas intenciones, impregnada de convencionalismos sociales no exentos de hipocresía, donde lo imperante es lo políticamente correcto, va mudándose en tensión, aflorando lo peor que llevamos dentro como condición humana.

Acudimos a un lento y progresivo desamarre de las pulsiones que guían a nuestros cuatro personajes, los semblantes en juego se van difuminando,  dando lugar a que cada uno de ellos  se muestre como realmente es.

A medida que el film va transcurriendo, nos vemos confrontados al enfrentamiento más feroz entre las partes opositoras, pero así también a las alianzas que surgen entre ellos o ellas por cuestión de sexo. La ira contenida, las sonrisas de desprecio, el no aceptar lo que el otro plantea, la diferencia de valores, van surgiendo cada vez con más ímpetu, todo ello amenizado en tono de comedia, con situaciones hilarantes y al mismo tiempo descarnadas que nos exhiben los prejuicios, contradicciones, debilidades, intolerancias, del ser humano.

Aparecen las distintas fisuras y malentendidos existentes entre los componentes de cada matrimonio, la fragilidad de las relaciones se muestra en todo su esplendor.

 El punto de partida inicial del film, el enfrentamiento entre dos niños de 11 años, uno le ha pegado al otro, le ha roto dos dientes. El agresor parece haber tenido motivos para realizar tal agresión., los motivos que convocaban al encuentro entre los padres, pasa a ocupar un lugar secundario, a medida que van aflorando las condiciones de cada cual.

 Una Jodie Foster excepcional en su papel de mujer super controladora, por encima de todo está lo que debe hacerse, cómo debe hacerse, poniéndose ella misma como ejemplo de perfección. Da vida a una mujer muy educada, siempre políticamente correcta, que a medida que va transcurriendo la película, y por ende las distintas situaciones que se van generando, la desbordan y aparece una irascible, incontrolable y desesperada  mujer que percibe que la situación que en un primer momento parecía dominar, se le escapa de las manos. Su aparente estabilidad y compostura se desmoronan.

Kate Winslet, madre del niño agresor, se presenta muy comedida y tratando de conciliar y llegar a un acuerdo con los padres del agredido, pero a poco que el filme avanza, comienza a molestarse cada vez más con su marido que no para de hablar por teléfono, interrumpiendo una y otra vez la conversación que están manteniendo. Este hacer de su marido es una constante en su vida diaria, presa de la situación angustiante , acaba vomitando. Luego, bajo los efectos del alcohol, pierde absolutamente el comedimiento del que hacía gala en un principio, para dar lugar a un descaro y falta de respeto, insultando, maltratando y cagándose literalmente en todos y cada uno de los presentes.

Su marido, interpretado por Christoph Waltz encarna al personaje absolutamente cínico, que se vislumbra que está allí, que ha concurrido a la cita, por mediación de su mujer. Pero, él está en otro lado. Poco parece importarle lo que allí está sucediendo. Él está aferrado a su móvil, haciendo sus negocios, que por cierto, revelan una falta de ética considerable, lo que importa es ganar dinero, no importa cómo, ni tampoco el daño que se pueda originar, lo importante son los resultados.

Y por último, un John Reilly aparentemente conciliador, manejado por su mujer, que francamente parece el personaje más sincero, dispuesto a interpretar su papel, hasta que no aguanta más y también estalla. Y aparece entonces, el verdadero personaje, un ser que parece estar harto de su mujer, a quien no duda en agredir delante de la otra pareja, que manifiesta además que es un ser muy violento y que está saturado del estado al que han llegado las dos parejas en su discusión.

Desarrollada en dos localizaciones, la primera en un parque donde se inicia el filme, vemos el altercado entre los niños, mientras aparecen los créditos de la película. Emplazamiento que cierra el filme, donde nuevamente vemos a los dos niños, jugando y conversando animadamente.

La otra localización se desarrolla en un salón, salón de un piso de clase media acomodada de la ciudad de Nueva York, un espacio cerrado, que por momentos puede volverse claustrofóbico, y donde irán gradualmente apareciendo los rasgos, características, sutilezas, bajezas y un largo etcétera de estos cuatro personajes que conforman la historia.

Cine intimista, un texto sencillo, pero radicalmente revelador del dilema que presiden las relaciones humanas, las relaciones con los semejantes, ya sea diferente el papel del actor que se asuma, ya sea el de madre-padre, marido-mujer.

Muchos son los temas que surgen a partir de su visionado, que recomiendo sin dudas al respecto. Nos vemos el próximo viernes 20 a las 18,00 hs. en Isadora, nuestro habitual lugar de encuentro.  

Mirta García Iglesias

Enero 2012

 

 

 

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