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Crónica Nº 75
Melancolía de Lars Von Triers
Mirta García Iglesias
En esta ocasión, la coordinación estuvo a cargo de Marta Mora. Comenzó leyendo su comentario acerca del filme. Comentario que puede leerse en nuestra página elseptimo.zoomblog.com
Lars Von Triers no deja de ser uno de esos directores que casi siempre provocan reacciones de todo tipo, un tipo de cine que no nos deja indiferentes. Película luminosa, a pesar de la temática. Luminosidad a la que también hacía referencia Marta Mora en su escrito. Reflexión sobre la sociedad actual, donde la gente se siente muy sola, en palabras de una tertuliana.
También esta misma tertuliana comparó la película Anticristo con ésta, donde en la primera el marido psicólogo le da pautas a la protagonista para vivir, y en este filme todo el mundo quiere solucionarle la vida a Justine. Desde el punto de vista estético, se valoró que la película es muy bella, como asimismo la música.
Para otros tertulianos, el filme resultó largo, plomizo y carente de interés, resultando una historia banal, donde se ve claramente la pedantería de este director, donde los personajes no tienen pie ni cabeza, donde vemos a través del filme la mano de un director, de un hombre plagado por el exceso.
En relación a este último punto, se sugirió la importancia qué tiene el no relacionar creación y creador. Ya que si lo hiciéramos habría muchos escritores, pintores, cineastas, y un largo etcétera que no podríamos apreciar si tuviésemos en cuenta su ideología, narcisismo extremo y un largo componente de caracteres , rasgos y estructuras que hacen a la condición humana.
También se argumentó que hay personas con patologías graves, que no le invalidan trabajar y es precisamente a partir del trabajo que logran una estabilización que les permite hacer con su vida. Esto surgió en respuesta a un comentario expresado por uno de los tertulianos que se sorprendía que Justine tuviese un cargo directivo importante en la empresa donde trabajaba, dado su enfermedad.
Acerca del personaje de Justine se dijo que era una persona anestesiada para la vida, sin deseo, incapacitada para amar. A medida que el planeta avanza, ella comienza a sentirse mejor, el fin del mundo es para ella una liberación. Al fin se libera de ese sufrimiento interno que la atormenta, la aprisiona. Ella es precisamente la que no tiene nada que perder.
Se especificó la diferencia entre melancolía y depresión, no siendo la melancolía igual a la depresión, poco sabemos de la historia de Justine, tan sólo que todos la convocan a que sea feliz. Una boda es el remedio que creen encontrar para lograr su felicidad. Sin embargo, ella parece no poder responder a las expectativas que los otros le demandan.
Una tertuliana hizo mención a Hipócrates, a la bilis negra, argumentando que ellos ya en esa época sabían acerca del carácter. Y le parece más conveniente hacer alusión al carácter, más que a una enfermedad determinada.
Se resaltó la ambivalencia de la relación que mantienen las dos hermanas, donde hay un juego constante entre el amor y el odio.
Amor y odio que forman pareja en toda relación humana. No hay amor sin odio.
Uno de los tertulianos veía a la película como un tríptico sobre la felicidad, donde a la izquierda se nos mostraría los condicionantes que impiden la felicidad, a la derecha las condiciones externas (el advenimiento del planeta) y al final cuando el marido desaparece, la hermana fuerte se torna débil, la enferma sostiene a su hermana y a su niño. Es en ese momento final quien ejerce la función de madre y sabe hacer con el pequeño.
Se argumentó también que es una película acerca del exceso, que vivimos inmersos en una sociedad consumista, donde tiene mayor prevalencia el tener frente al ser. Se resaltó la imagen de la limusina, precisamente como metáfora del exceso.
Asimismo se hizo hincapié en otras bellas imágenes, la de ella vestida de novia, atrapada en una gran malla que no le permite andar, como simbolizando el sufrimiento y prisión de los cuales está capturada. La dificultad de arrastrar ese maravilloso traje que manifiesta el peso de lo que lleva encima.
En relación a los padres, un padre que no está cuando ella lo necesita, que Justine es una más indiferenciada dentro de las tantas Bettys de las cuales se rodea. Madre que según la opinión de algunos no quiere a ninguna de sus dos hijas.
En cuanto a su cuñado, hombre absolutamente rico, aferrado a la ciencia, cruel con su hijo al manifestarle que todo terminará si finalmente Melancolía logra chocar con la tierra, aferrado a sus certezas, que cuando no se cumplen, no puede con la situación que se aproxima, se suicida, y abandona a su mujer y a su hijo.
Otros comentaron que Dogville es un film mucho mejor que éste, que consideraron una película floja, previsible.
Sin embargo se adujo que Von Triers sabe cómo sufre el ser humano y que esta película fue el producto obtenido luego de atravesar una larga depresión.
Película y director, como dije al principio que no nos deja indiferentes y que hizo que el debate fuese rico en opiniones y argumentaciones de toda índole. Película que nos habla de la fragilidad humana.
Transcurrió una tarde más en el Isadora, café acogedor de nuestros encuentros.
Hasta la próxima y felices fiestas.
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