Octubre del 2010

66ª Tertulia

Por O Montón - 21 de Octubre, 2010, 10:25, Categoría: TERTULIAS

Tertulia de Cine

"El Séptimo"

(Abierta a todos los interesados el tercer viernes de cada mes)

UNA MIRADA ANALÍTICA DEL CINE

Coloquio sobre Cine y Psicoanálisis

66ª TERTULIA:

Día 19 de Noviembre, viernes.

A las 17.30 h.

Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14.

PELICULA: "Pa negre". de Agustí de Villaronga.

Moderación: Marta Mora

Coordinación: Olga Montón

Comisión:

-     Pilar Berben

-     Carmen Cuñat

-     Mercedes de Francisco

-     Mirta García

-     Marta Mora

-     Graciela Sobral

Correo: elseptimo@egrupos.net

http://elseptimo.zoomblog.com/cat/0

Crónica 65

Por Marta Mora - 21 de Octubre, 2010, 10:18, Categoría: CRÓNICAS

Crónica 65

“Madres e Hijas”

 

Por Marta Mora.

 

Comenzó la tertulia con la presentación de Mirta García, señalando la aguda mirada del director sobre el mundo de las mujeres, mencionó su filmografía y algunas manifestaciones del  director. Su comentario del guión se basó en el estrago, concepto lacaniano de un tipo de la relación madre/hija.

Alguien comentó con los efectos que le causó ver la película. Pensó en la responsabilidad, las consecuencias terribles del intento de hacer el bien a otros y la necesidad de asumir las decisiones de los demás, el vínculo de amor puede ser muy doloroso. Se dijo, “el cine me enseña a vivir porque reflexiono sobre lo visto” y como madre creo que lo mejor que podemos hacer es acompañar la decisión de nuestros hijos, no imponerla.

A otra mujer le hizo recordar los casos de hijos que no saben de sus padres y padres que no saben de sus hijos en Australia, justificó esto en la presión que se ejerce sobre las mujeres y en el caso de la madre que “regala a su nieto”. Dijo que las mujeres van “en contra de su propia naturaleza”...afirmación que recibió la réplica de quien no entendía bien eso de “la naturaleza” pues somos los menos naturales de los seres vivos.

Unas vieron como un negocio la búsqueda de unos padres adecuados para su bebé por la madre negra y joven. A otros les pareció lo mínimo que podía hacer, ya que iba a entregarlo en adopción. Una de las mujeres, negra, hija también de madre soltera le dice a su hija que ella tampoco quería tenerla pero...que decidió que si y ahí está. Es importante señalar que esta madre pregunta, pregunta y le habla de su experiencia.

Al ver las historias como falta de comunicación, alguien comentó que casi siempre piensa que si lo no dicho se hubiera dicho…¡no habría película! pero esto tiene bastante que ver con la vida real.

Se comentó que aquí se trata muy bien a los hombres, el jefe pareció el más sólido, el más responsable, cuando se entera del embarazo de Elisabeth la busca y quiere hacerse cargo de ese bebé y de esa mujer que es a la que ama. Al interpretar como generosidad el gesto de Elisabeth, la abogada exitosa, que no le dice que el hijo que espera es suyo…surgió la polémica pues otros vieron allí la duda de la protagonista, ella no sabe si el hijo es del jefe, Paul o del vecino. Cuestión que solo se revela en el momento del parto, cuando la cámara muestra que el hijo es negro. También se comentó la rivalidad de Elisabeth con la mujer del vecino, encinta, cuando deja en el cajón la braga que lleva puesta.

Otro contabilizó once maternidades diferentes, solo faltó la concepción de un hijo in-vitro. Para la religión el sexo es igual a reproducción y el aborto no aparece en la película, carga ideológica-religiosa del director? Pero se trajeron a colación otras películas en donde el director habla del aborto. Puede que esta vez quiera mostrar las graves consecuencias de llevar a término un embarazo adolescente sin padre, de una mujer sola llevando nueve meses un ser en su ser para perderlo.

Se mencionó el detalle de Paco cuando Karen le cuenta que tuvo que abandonar a su hija pues tenía entonces 14 años, dándola en adopción y él no llena de palabras ese momento, le toma la mano y la acompaña, más tarde le propondrá buscar a su hija.

Se hablo de la responsabilidad, de la elección de goce de esas mujeres. Karen está tan marcada sin saberlo por ese encuentro con lo real, parir y aceptar lo que decide su madre: dar el bebé en adopción, que elige ser fisioterapeuta y trata a ancianos, así como cuida a su madre. En posición de victima sigue pasados 34 años, no quiere ceder nada, le escribe a la hija ausente y desconocida pero no la busca. Hay una elección del sujeto, pudo hacer otra cosa, si bien a los 14 no, más adelante. Karen puede hacer algo cuando el amor la cambia de discurso, la madre muere y escucha después que la madre estaba arrepentida de la decisión tomada. ¿Por qué no me lo dijo? Porque le tenía miedo, le dice la asistenta, justo cuando se sorprende del amor que su madre sentía por la hija de la asistenta a la que ha regalado una cadenita. .

Hubo también críticas al guion tan redondo…la cuestión causa-efecto que parece mostrar la película, es algo que como psicoanalistas lacanianos sabemos que es absolutamente cuestionable, entre la causa y el efecto hay un margen para la decisión del sujeto. El guión parece forzado. Elizabeth muere de parto, los médicos la dejan morir, no parece muy real. Una mujer con placenta previa a la que le dicen que será por cesárea…no es de recibo que ante su cabezonería de parir naturalmente, el médico la deje ir sin mas. Tampoco hubo acuerdo en que por muy grave que sea lo que pase un sujeto no tiene más salida. Un bebé rechazado o no deseado, no tiene porqué tener un destino terrible, hay decisión del sujeto. La psicología determinista puede que esté de acuerdo, pero nosotros psicoanalistas lacanianos sostenemos que hay algo en el ser humano de la potestad de decidir, de elegir. Y la clínica muestra muy bien esto. Karen se ha enganchado a una satisfacción con esa madre y goza de eso.

Con las mismas cartas hay quienes hacen otras cosas. Se trata de una elección de goce, también que esa elección genere un malestar que, humildad mediante, permita vencer la omnipotencia de pensar en poder cambiar solo. Tres de las mujeres, Karen, Elisabeth y la negra que quiere adoptar, no quieren saber nada de lo que les pasa de lo que las llevará a lo peor. Karen encuentra a su hija cuando ya ha muerto, Elisabeth muere en el parto y la tercera destroza su matrimonio y si no fuera por la intervención de la madre, hubiera devuelto como un objeto al hijo que ha adoptado.

En línea con lo forzado del guión, se ironizó con los hombres de la película, uno viudo y el otro divorciado…ad-hoc!!

También la presencia de la adolescente ciega aparece muy forzada…aunque es curioso que con quien no la ve es con quien Elisabeth puede sincerarse. ¿? Niega al otro, tanto como tampoco quiere saber quien fue su madre y porqué la entregó en adopción.

Karen y Elizabeth están tan instaladas y a gusto en la elección inconsciente que hicieron que ninguna quiere saber, se contentan, la una escribiendo a otro ausente y la otra, en su reivindicación de “sola”, defendiéndose de su ser haciendo el papel de un hombre exitoso. No le fue tan mal dijo alguien por ese éxito pero…esa posición la lleva a la muerte.

Fue necesario aclarar por distintas menciones a la palabra “neurosis” como algo patológico, que para nosotros la neurosis es una salida humana posible, es una manera de estructurarse ante el encuentro con lo real, una elección de goce y de satisfacción subjetiva de cada sujeto, no una enfermedad.

Alguien opino que para la cultura blanca, la adopción es una opción y para la cultura negra, una necesidad. Polémica al canto…

Aunque para algunos Elisabeth se salva como personaje al decidir tener el hijo, para otros es un acto de irresponsabilidad al no atender a las recomendaciones médicas, la pulsión de muerte, la muda, empuja, no le importa morir, tal vez es lo que sin saberlo, busca.

Alguien se lamentó que el cine con el que ha crecido ha muerto, tal como lo predijo hace años Jean Lui Godard. Tenia razón, el cine como industria llevaba en sí el germen de su destrucción, en esta asquerosa posmodernidad, muerto por los intereses, los medios técnicos, la estética de la televisión que se traslada al cine. Nos llamó a la reflexión sobre la forma que ha adquirido el cine hoy.

Nutrida concurrencia, dispares opiniones y mucha participación fue el tono de esa tarde. Y como siempre, nuestros anfitriones de Isadora, haciendo posible este espacio.

Hasta la próxima! Los esperamos.

Madres e hijas

Por Mirta Gracía - 13 de Octubre, 2010, 10:36, Categoría: Cine y Psicoanálisis

     

 

 

 

 

                                                    MADRES E HIJAS (2010)

 

 

 

“Madres e hijas” (2010), título original “Mother and child” es el último film de Rodrigo García Barcha (1959), director y guionista de origen colombiano, criado en México y actualmente reside en Los Ángeles.

 

Ha sido galardonada con el gran premio del 36º Festival de Cine norteamericano de Deauville. El origen de este festival es el de promover el cine independiente.

 

Nos sorprende nuevamente en esta película su mirada y lectura para adentrarse y con éxito en el universo femenino, como ya lo hiciera en anteriores films, basta recordar “Cosas que diría con solo mirarla” (2000) su ópera prima y también en “Nueve vidas” (2005) que es un recorrido por la vida de nueve mujeres cuyas historias se entrecruzan, recordándonos al enfoque coral que Altman plasmó en “Vidas cruzadas”.

 

Enmarcado dentro del cine independiente, nos demuestra que cuando existe una historia que contar no hace falta ni tanto presupuesto ni efectos especiales, simplemente un buen guión, destreza y profesión son suficientes para llevar un proyecto a buen fin.

 

Su interés por abordar el mundo de las mujeres no deja de llamarnos la atención.

Cuando es interrogado por los medios acerca de esta peculiar visión, comenta que las mujeres le fascinan porque son seres más complejos.

Le gusta observarlas en variadas situaciones, tales como el rostro que lucen ante la elección de una prenda de vestir, cuando vislumbran a un hombre guapo, cuando están embarazadas, etc.

Le atrae su tenacidad y dedicación para conseguir aquello que se proponen, así como el modo de amar a sus seres queridos y la capacidad que tienen también en un momento dado para volver locos a los hombres. Nunca se sabe que piensan, pero resulta divertido, imaginarlo.

 

Madres e hijas es un retrato sobre la ausencia, las oportunidades perdidas y la especial relación que existe entre madres e hijas.

Las tres mujeres están marcadas por las ausencias, la soledad y la maternidad, buscan desesperadamente algo, bien el triunfo material encarnado por Elizabeth (Naomi Watts), abogada exitosa, cuya vida está afectada por el abandono materno, bien una hija perdida en el caso de Karen (Annette Bening)  o bien un hijo por llegar en la situación de Lucy (Kerry Washington).

 

Lacan introduce el concepto de estrago que hace referencia a la relación violenta y pasional entre madre e hija. Esta demanda infinita será formalizada con el término de estrago. Consiste entonces en una fijación a la ligazón-madre, la mujer en el caso de no ceder en esa posición, de no resignarse a esa ligazón, queda condenada a la decepción y hostilidad.

 

Vemos esta posición claramente ilustrada en el caso de Karen (Annette Bening). Recordemos una de las primeras escenas del film, cuando al despertar de un sueño, acude rápidamente a dormir con su madre. Enganchada en el pasado, por una decisión que se ve forzada a realizar, apenas vive el presente y no vislumbra un futuro.

Identificada a esa madre que la obligó a entregar su bebé, se ha convertido en una mujer hostil, amargada, implacable, exigente en demasía tanto consigo misma como con sus semejantes.

 

El significante decepción es fiel compañero en la vida de estas dos mujeres, madre e hija. La madre, una mujer anciana y enferma, en un momento dado dice que “la vida es una decepción tras otra” y cuando Karen le comenta que ha conocido a Paco (Jimmy Smits) un compañero de trabajo, las palabras que dirige a su hija son: “no te expongas a un fracaso”.

Karen con cincuenta años, sigue siendo esa niña de catorce que parece haberse negado a crecer y ser independiente, dedicada al cuidado pleno de su madre. Da muestras de haber aprehendido, asimilado y encarnado en su ser  a esa madre que sí está arrepentida de la decisión que obligó a tomar a su joven hija, pero sin embargo muere antes de poder manifestarle su arrepentimiento.

Los significantes de su madre han hecho marca en su cuerpo, cuando rechaza a Paco (Jimmy Smits) diciéndole: “no quiero llevarme una decepción”.

Vemos como esta mujer lleva una vida infeliz y desgraciada, sin poder hacerse con su existencia, arraigada en un pasado que la atormenta y condiciona.

 

Freud nos hablaba de la necesidad de castigo que algunos sujetos necesitan experimentar. Sufrir un castigo como la forma de racionalizar, de nombrar un sentimiento de culpa inconsciente. En su artículo “El yo y el ello” explica este alivio de sufrir un castigo para poder enlazar este sentimiento inconsciente de culpa con algo real y actual. (caso Karen).

 

Cada acto no es sin consecuencias, y éste en concreto ha marcado de forma indeleble tanto la vida de la madre como de su hija.

 

Un punto de inflexión se produce cuando muere su madre.......

Annette Bening está impecable. Excelente actriz, su actuación me llevó a recordarla en un maravilloso film de Sam Mendes, “American Beauty” donde una vez más nos dio muestras de su arte.

 

En cuanto a Elizabeth (Naomi Watts) exitosa profesional y amante del éxito, huye, presa de una vida nómada, como si al huir lograse escapar de ese abandono materno que no ha podido superar, siendo ella la que reiteradamente abandona por miedo a ser nuevamente abandonada. Liga sus trompas con diecisiete años, tal vez para no estar nunca tentada de realizar aquel acto que marcó su existencia. Se nombra como un ser independiente, y sin embargo sin saberlo está atrapada en un ser carente de amigos, inmersa en una gran soledad, se presenta fría, calculadora y dueña de sus actos.

 

Su encuentro con Paul (Samuel Jackson) su actual jefe dará un giro a su vida...............

 

Interesantes también a tener en cuenta las relaciones de las hijas, Lucy (Kerry Washington) y  Ray (Shareeka Epps) con sus respectivas madres, como así mismo el comentario de la niña ciega en relación a la suya.

 

La inmersión en este film nos lleva a preguntarnos cuál ha sido nuestra experiencia con nuestras madres y en el caso de ser madres cómo transcurre con nuestros hijos. Los hombres tampoco salen librados de esta pregunta, porque han podido también ser fruto de madres estragantes.

 

La película podría haberse convertido en un empalagoso melodrama, sin embargo se mantiene fiel a su género y en alguna ocasión se escuchaban carcajadas en la sala. Digno de mención también el hecho que nadie se levantó de sus butacas hasta haber terminado los créditos. Es un buen signo.

 

Espero que la disfrutéis y nos vemos el 15 de octubre a las 18.00 hs, en nuestro cálido Isadora.

 

Mirta García Iglesias

7 de octubre de 2010

 

 

 

 

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