Enero del 2010

CRÓNICA 58ª

Por Marta Mora - 24 de Enero, 2010, 20:19, Categoría: CRÓNICAS

Crónica Nº 58 – Enero 2010

“Buscando a Eric”

Director: Ken Loach

 

Todo el mes de diciembre 2009 sin este lugar para hablar, hizo que este viernes sucediera algo inusual, todos fuimos puntuales y antes, incluso, de la hora, allí estábamos.

Estuvimos de acuerdo, casi todos,  en que Loach es un maestro para contar y que el guión estaba bien hilado, que casi todos salimos del cine con el corazón calentito y confortados. ¿Canto ingenuo a la esperanza? Loach no es un ingenuo…

Mérito de Ken Loach, que se reinventa a sí mismo con un guión aparentemente pobre en contenido pero magistral en su naturalidad y frescura, retratando muy bien a la  clase media baja, atento a las víctimas de la globalización, con sus caballos de batalla, sus inquietudes de siempre, centrándose en el antihéroe.

Se dijo que el film era un canto al amor y la amistad y decididamente en contra del individualismo de la época y así lo dice Cantoná, su momento de éxito no fue algo que hiciera solo, sino un pase que otro convirtió en gol.

En la amistad, la respuesta es siempre arropar al débil, como en la escena de las cartas no repartidas o la desgana de Eric, donde los amigos se turnan para hacer su trabajo y para contarle chistes intentando animarlo. 

Acerca del amigo que trae como solución el libro de autoayuda, se indicó, muy certeramente, que no hay que olvidar que esta “autoayuda” está pasada por el grupo de amigos, lo “auto” no sirve, es una lección de Loach, siempre hay que contar con el otro. Acaso después de intentar una terapia silvestre, no aparece Cantoná como otro, de sí mismo, con el que Eric dialoga?.

Eric le cuenta y Cantoná le contesta… ¡¡en francés!!!, Desconcierto de Eric, luego ira, ¿por qué me habla en un idioma que no entiendo? A lo que Cantoná hace un silencio, que nos pesa a los espectadores también, soltando una de sus frases enigmáticas o no. Tal como sucede con una intervención en psicoanálisis. Ese instante de no-comprensión, de perplejidad es lo que le permite a Eric avanzar en su búsqueda de la salida a su situación.

La película toca también la delincuencia juvenil, la existencia de mafias barriales, la pena de cárcel, 5 años, por tener armas en Inglaterra.

Eric no sabe decir no, cuando puede decir no, algo cambia, al menos en el film, como cuando sus hijos, al verlo cocinar y servirse solo él, no entienden nada y les dice: aquí el que no trabaja, no come. También hubo quien rescató aquello de “si quiero, puedo” como importante.

Se comento también que Cantoná tal vez parecería querer mostrar que la amistad, el amor, la solidaridad, la ternura de la que son capaces estos fans, sirve  más allá del fútbol, para la vida.

Eric hombre del no compromiso, dijo alguno, y se argumentó que no, está comprometido con los hijos de su segunda mujer, con su propia hija y su nieta, con los amigos.

Se señaló la escena del bautismo, que enmarca su primera huida,  entre las palabras del padre, “Has arruinado tu vida, deberías estar en la universidad! ¡¡A ver cuánto dura esto…!!!” y la mirada de Eric, que ve a su mujer, con su hija en brazos, que le tira un beso y ahí, huye. Otro conectó esta escena con la tarjeta con la paloma de la paz de Picasso donde ella le escribe después de su abandono: “Te esperare siempre. Te quiero”. Hasta aquí la clave de lo que lo hace escapar aparecía como una cuestión con ese padre y de pronto, aunque no sabemos mucho de su vida, el problema se extiende a lo femenino. Y se recordó lo que todos parecíamos haber olvidado, que la historia se inicia con una segunda huida, dando vueltas y vueltas a una rotonda, que acaba en un hospital. Intento de suicidio? Metáfora del momento sin salida del personaje provocada por un obligado reencuentro con su primera mujer?, su hija estudia y tendrá que verla para cuidar de su nieta.

Otro se irritó ante este hombre que se pasa la vida pidiendo perdón…que pierde una primera vez a la mujer que ama y que, anticipó, la ha perdido definitivamente una segunda vez, al ocultar un arma en su casa y no decírselo. Pronosticó también que si este hombre no hace un psicoanálisis…no ve arreglo posible.

Alguno, buscando la moraleja, asoció con las primeras estrofas de La Internacional, otro la resumió como lo que un sujeto, asumiendo su falta, puede hacer con eso, siempre algo. Loach prefiere mostrar a un hombre con sus debilidades y apoyándose en otros, frente a directores prefieren un hombre potente y solo. Frente a la salida individual, Loach muestra la salida por lo colectivo. Mostrar un hombre débil en un medio, el fútbol, donde se puede aceptar que se pierde o se gana, donde los hombres pueden llorar sin responder a exigencia masculina alguna y desmontar también la existencia como Universal de los hooligans, de los violentos. No todo es “hooliganismo” en el fútbol.

No se pudo profundizar en aquello que dicen en la película, que  la vergüenza derrota a los mafiosos…pero la vergüenza es un sentimiento interesante y que daría mucho que hablar.

Pero…yo me quedo con la repugnancia de una mujer al ver a un hombre que tiene que asumir, toda su vida, que ha decepcionado a la mujer que ama, verlo humillarse, fregando, cocinando, corriendo detrás de sus hijos, ver a hombres que en la “terapia de grupo” hablan de cosas intimas…y sorprendiéndose pensando “si fuera una mujer la protagonista, no me generaría esto…”. Una mujer, joven, que se descubrió con estereotipos ignorados y que agradeció profundamente que la película le hubiera permitido captar, disgustada,  esto en ella.

Al café Isadora, ¡gracias por existir! 

¡¡Hasta la próxima!!!

 

            Marta Mora

 

 

 

 

 

 

 

Buscando a Eric

Por Mirta García - 24 de Enero, 2010, 20:16, Categoría: Comentarios 8 Temporada

BUSCANDO A ERIC (Ken Loach, 2009)

 

 

Buscando a Eric, último film del cineasta inglés Ken Loach, surge a partir de una llamada del famoso ex futbolista del Manchester United, Eric Cantoná. Este estaba interesado en producir una película que reflejara su peculiar relación con los seguidores del histórico club. Loach y su guionista Paul Laverty, compañeros de trabajo durante muchos años y ambos aficionados al fútbol; aceptan el reto.

El producto es una cinta simpática, con toques de humor, agradable de ver, pero que considero una producción que no está al nivel de otros filmes más sólidos de este conocido director, tales como Agenda oculta, Lloviendo piedras, Tierra y Libertad, El viento que agita la cebada, entre otros.

Como es habitual en su filmografía, son las clases más desfavorecidas su punto de mira. .

Sin dejar de lado la temática social que siempre muestra en sus trabajos, esta vez da un giro y nos ofrece una comedia dramática. Relata  en esta ocasión la vida de un cartero de clase social baja de la ciudad de Manchester que padece una profunda depresión desde hace años. Ha dejado a su primera mujer de la cual siempre estuvo enamorado y actualmente vive con los hijos de su segunda mujer, la cual lo ha abandonado.

Su gris existencia transcurre entre el trabajo, los amigos, los porros, el alcohol y obviamente el fútbol. Su profundo malestar le impide observar lo que ocurre en su entorno familiar, teniendo en cuenta que se ha hecho cargo de los dos hijos adolescentes de su segundo matrimonio.

Ante esta situación, sus compañeros de trabajo deciden ayudarlo. Recurren para ello a libros de autoayuda, dejando entrever que son fieles seguidores de los mismos. A pesar de ello, Eric que así también se llama el protagonista, sigue padeciendo ataques de pánico.

Admirador incondicional del futbolista Eric Cantoná, cuyo póster de tamaño natural destaca omnipresente en su habitación;  decepcionado y luego de haber intentado un suicidio, comienza a dialogar con su ídolo. Recurre Loach a una especie de realismo mágico y Eric Cantoná se convierte en una especie de psicólogo particular que guiará con consejos y charlas a nuestro protagonista.

El film tiene momentos álgidos cuando recurre a documentales de partidos del Manchester donde la actuación de Cantoná es sublime. Es un canto a la amistad, a la solidaridad, y  señala cuán importante y necesario es a veces contar con un grupo de buenos amigos. Es por la vía del amor que este hombre logra reconducir su frustrada vida.

No quiero desvelar el argumento del film, porque quizás hay algunos todavía que no han logrado verla, ya tendremos ocasión de debatirla el próximo viernes 15 en nuestro entrañable café Isadora.

 

 

 Mirta García Iglesias

 

 

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