Diciembre del 2009

Crónica 57ª

Por Marta Mora - 1 de Diciembre, 2009, 11:55, Categoría: CRÓNICAS

 

Crónica nº 57

El secreto de sus ojos.

 

Coordinó Pilar Berbén que señaló tres ejes para la discusión: la mirada, las palabras y el amor que en otra opinión, abarcaba además la memoria, el tiempo, el temor y la venganza.

Como aporte se situó el momento de los hechos, 1974, gobernaba Isabel Martínez de Perón, ya había iniciado su actividad la Triple A constituida por civiles y militares en connivencia con el gobierno nominalmente democrático que terrorismo de Estado, que reclutaba también a los condenados por delitos de sangre, “los que sabrían que hacer en cada caso”, propició la Dictadura Militar.

Se indicó que la escena del ascensor transmite muy bien la situación de entonces, la justicia al servicio de un poder, la impunidad campando por sus respetos y el resto, enmudecidos en vida por el terror o desaparecidos o asesinados y en el mejor de los casos huidos o exiliados.

Interesante el comentario de una persona que vio la película, una vez en Buenos Aires, donde vio  “una historia política con un trasfondo de amor” y la segunda vez en Madrid que vio “una historia de amor con trasfondo político”, lo que le llevó a pensar que Argentina quedó marcada por ese horror, aquí era para casi todos un Dejá vú.

La opinión acerca de que era “una gran historia de amor” generó la polémica.

Para los a favor de esta hipótesis, si, pues 25 años después algo permanece intacto, donde la escena que mejor resume esa historia de amor es el encuentro con el funcionario de justicia, cuando les dice a los dos: “ Uds. no pueden hacer nada”. Espósito[1][1] ve a la juez inalcanzable por su origen de clase y ella no se anima a dar el primer paso. Surgió entonces ¿porque ella es capaz de arrancarle la confesión al violador y no puede arrancarle a Espósito la confesión de su amor?, aunque se acordó que ella al menos lo intenta… como cuando acuerdan una cita, ella dice ”lejos de aquí”, del trabajo, en la escena del tren o con las miradas.

Otra la definió como  “una gran historia de NO amor”. Espósito se engaña, ve en el tesón del viudo por encontrar al asesino un signo de amor, idealiza ese amor y a través de él vive su amor por Irene, cuando en realidad el viudo está tan muerto como su mujer, incapacitado para hacer el duelo por la pérdida y animado solo por un deseo: vengarse. Eterniza así su acto y parecería que la condición de amor fuera: si ella estuviera muerta…

También hubo críticas, “la historia de amor con un final feliz que no convence”, que “se debió terminar antes de mostrar al asesino rogando por unas palabras…”, o “un simple thriller que cumplió con el deber de entretener”, aunque para otros lo que se veía como exceso era lo que hacía al guión excelente.

Supimos también que la película era la adaptación de la primera novela de Eduardo Sacheri, “La pregunta de tus ojos”, que el director y el novelista trabajaron juntos durante un año elaborando el guión.

Se mencionó la pasión, el sinthome, el punto invariable como dice el amigo borracho, lo que no se puede cambiar, que deduce de su propia pasión por la bebida y las peleas. Un Guillermo Francella (Sandoval) en un papel no habitual en él. Se destacó en general la excelente interpretación de los actores.

Alguien preguntó ¿por qué nos gusta esta película si salimos mal…? Y se contestó, porque son como nuestras propias historias, lo que hace digna una vida, una vida es no dejar de hacer, aunque sea poco.

A otro, el film le sirvió de advertencia y lo transmitió ¡Ojo con las cadenas perpetuas! Y se interrogó sobre la cadena perpetua de cada uno. Lo que el vengador ignora es que la cadena perpetua del asesino también es la suya propia. Para otro el resumen fue: ¿Cómo se puede vivir una vida tan llena de nada?. Otro comentario, Espósito vuelve en su madurez a un caso lo ha rondado 25 años, hay algo que “no cesa de no escribirse”, descubre que es en ese caso donde se anuda lo más importante de su vida. Una buena metáfora se consideró la de la máquina de escribir a la que le falta la letra “A”, ausente en el TEMO de su experimento, TEMO es la verdad de su vida y también al final aparece su otra gran verdad: TEAMO, amar y temer va de suyo en el protagonista, no en vano aparece como una holofrase. Cuando ella ha olvidado la escena del tren y le pregunta: ¿y si fue así ¿¿porqué no me llevaste contigo?? Es para Espósito la ultima oportunidad para no seguir muerto.

Me parece que lo más importante en esta tertulia fueron las preguntas que se plantearon, muchas y muy serias acerca del vivir.

Es muy de agradecer haber encontrado en los responsables  del Café Isadora tan cálida recepción, que aunque no participan de viva voz en la tertulia, siempre nos hacen algún comentario entusiasmado sobre lo sucedido.

Nos vemos en enero-2010

 

Marta Mora



[1][1] - Aunque resulte chocante, así aparece escrito en todas las críticas. Estaría por ver cómo aparece en la novela.

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