"El Séptimo"

Tertulia de Cine y Psicoanálisis

Un dios salvaje

18 de Enero, 2012, 11:56

Por @ 18 de Enero, 2012, 11:56 en Comentarios _10 Temporada

“Un dios salvaje”, (Carnage)

Carnage, Roman Polanski, 2011) adaptación al cine de la obra de teatro, “Un dios salvaje” de Yasmina Reza.  Es una coproducción conjunta entre Francia, Alemania, Polonia y España.

Si apelamos a la traducción del significante “carnage” nos encontramos con los significantes de matanza, carnicería.

Y efectivamente lo que comienza con un educado y controlado encuentro entre dos matrimonios que se reúnen para  hacer una declaración conjunta acerca del incidente ocurrido entre los hijos de ambos, acaba en una verdadera “matanza” en sentido metafórico.

Paulatinamente la situación inicial plagada de buenas intenciones, impregnada de convencionalismos sociales no exentos de hipocresía, donde lo imperante es lo políticamente correcto, va mudándose en tensión, aflorando lo peor que llevamos dentro como condición humana.

Acudimos a un lento y progresivo desamarre de las pulsiones que guían a nuestros cuatro personajes, los semblantes en juego se van difuminando,  dando lugar a que cada uno de ellos  se muestre como realmente es.

A medida que el film va transcurriendo, nos vemos confrontados al enfrentamiento más feroz entre las partes opositoras, pero así también a las alianzas que surgen entre ellos o ellas por cuestión de sexo. La ira contenida, las sonrisas de desprecio, el no aceptar lo que el otro plantea, la diferencia de valores, van surgiendo cada vez con más ímpetu, todo ello amenizado en tono de comedia, con situaciones hilarantes y al mismo tiempo descarnadas que nos exhiben los prejuicios, contradicciones, debilidades, intolerancias, del ser humano.

Aparecen las distintas fisuras y malentendidos existentes entre los componentes de cada matrimonio, la fragilidad de las relaciones se muestra en todo su esplendor.

 El punto de partida inicial del film, el enfrentamiento entre dos niños de 11 años, uno le ha pegado al otro, le ha roto dos dientes. El agresor parece haber tenido motivos para realizar tal agresión., los motivos que convocaban al encuentro entre los padres, pasa a ocupar un lugar secundario, a medida que van aflorando las condiciones de cada cual.

 Una Jodie Foster excepcional en su papel de mujer super controladora, por encima de todo está lo que debe hacerse, cómo debe hacerse, poniéndose ella misma como ejemplo de perfección. Da vida a una mujer muy educada, siempre políticamente correcta, que a medida que va transcurriendo la película, y por ende las distintas situaciones que se van generando, la desbordan y aparece una irascible, incontrolable y desesperada  mujer que percibe que la situación que en un primer momento parecía dominar, se le escapa de las manos. Su aparente estabilidad y compostura se desmoronan.

Kate Winslet, madre del niño agresor, se presenta muy comedida y tratando de conciliar y llegar a un acuerdo con los padres del agredido, pero a poco que el filme avanza, comienza a molestarse cada vez más con su marido que no para de hablar por teléfono, interrumpiendo una y otra vez la conversación que están manteniendo. Este hacer de su marido es una constante en su vida diaria, presa de la situación angustiante , acaba vomitando. Luego, bajo los efectos del alcohol, pierde absolutamente el comedimiento del que hacía gala en un principio, para dar lugar a un descaro y falta de respeto, insultando, maltratando y cagándose literalmente en todos y cada uno de los presentes.

Su marido, interpretado por Christoph Waltz encarna al personaje absolutamente cínico, que se vislumbra que está allí, que ha concurrido a la cita, por mediación de su mujer. Pero, él está en otro lado. Poco parece importarle lo que allí está sucediendo. Él está aferrado a su móvil, haciendo sus negocios, que por cierto, revelan una falta de ética considerable, lo que importa es ganar dinero, no importa cómo, ni tampoco el daño que se pueda originar, lo importante son los resultados.

Y por último, un John Reilly aparentemente conciliador, manejado por su mujer, que francamente parece el personaje más sincero, dispuesto a interpretar su papel, hasta que no aguanta más y también estalla. Y aparece entonces, el verdadero personaje, un ser que parece estar harto de su mujer, a quien no duda en agredir delante de la otra pareja, que manifiesta además que es un ser muy violento y que está saturado del estado al que han llegado las dos parejas en su discusión.

Desarrollada en dos localizaciones, la primera en un parque donde se inicia el filme, vemos el altercado entre los niños, mientras aparecen los créditos de la película. Emplazamiento que cierra el filme, donde nuevamente vemos a los dos niños, jugando y conversando animadamente.

La otra localización se desarrolla en un salón, salón de un piso de clase media acomodada de la ciudad de Nueva York, un espacio cerrado, que por momentos puede volverse claustrofóbico, y donde irán gradualmente apareciendo los rasgos, características, sutilezas, bajezas y un largo etcétera de estos cuatro personajes que conforman la historia.

Cine intimista, un texto sencillo, pero radicalmente revelador del dilema que presiden las relaciones humanas, las relaciones con los semejantes, ya sea diferente el papel del actor que se asuma, ya sea el de madre-padre, marido-mujer.

Muchos son los temas que surgen a partir de su visionado, que recomiendo sin dudas al respecto. Nos vemos el próximo viernes 20 a las 18,00 hs. en Isadora, nuestro habitual lugar de encuentro.  

Mirta García Iglesias

Enero 2012

 

 

 

Crónica 75

29 de Noviembre, 2011, 10:41

Por @ 29 de Noviembre, 2011, 10:41 en CRÓNICAS

Crónica Nº 75

Melancolía de Lars Von Triers

Mirta García Iglesias

 

En esta ocasión, la coordinación estuvo a cargo de Marta Mora. Comenzó leyendo su comentario acerca del filme. Comentario que puede leerse en nuestra página elseptimo.zoomblog.com

 Lars Von Triers no deja de ser uno de esos directores que  casi siempre provocan reacciones de todo tipo, un tipo de cine que no nos deja indiferentes. Película luminosa, a pesar de la temática. Luminosidad a la que también hacía referencia Marta Mora en su escrito. Reflexión sobre la sociedad actual, donde la gente se siente muy sola, en palabras de una tertuliana.

También esta misma tertuliana comparó la película Anticristo con ésta, donde en la primera el marido psicólogo le da pautas a la protagonista para vivir, y en este filme todo el mundo quiere solucionarle la vida a Justine.  Desde el punto de vista estético, se valoró que la película es muy bella, como asimismo la música.

Para otros tertulianos, el filme resultó largo, plomizo y carente de interés, resultando una historia banal, donde se ve claramente la pedantería de este director, donde los personajes no tienen pie ni cabeza, donde vemos a través del filme la mano de un director, de un hombre plagado por el exceso.

En relación a este último punto, se sugirió la importancia qué tiene el no relacionar creación y creador. Ya que si lo hiciéramos habría muchos escritores, pintores, cineastas, y un largo etcétera que no podríamos apreciar si tuviésemos en cuenta su ideología, narcisismo extremo y un largo componente de caracteres , rasgos y estructuras que hacen a la condición humana.

También se argumentó que hay personas con patologías graves, que no le invalidan trabajar y es precisamente a partir del trabajo que logran una estabilización que les permite hacer con su vida. Esto surgió en respuesta a un comentario expresado por uno de los tertulianos que se sorprendía que Justine tuviese un cargo directivo importante en la empresa donde trabajaba, dado su enfermedad.

Acerca del personaje de Justine se dijo que era una persona anestesiada para la vida, sin deseo, incapacitada para amar. A medida que el planeta avanza, ella comienza a sentirse mejor, el fin del mundo es para ella una liberación. Al fin se libera de ese sufrimiento interno que la atormenta, la aprisiona. Ella es precisamente la que no tiene nada que perder.

Se especificó la diferencia entre melancolía y depresión, no siendo la melancolía igual a la depresión, poco sabemos de la historia de Justine, tan sólo que todos la convocan a que sea feliz. Una boda es el remedio que creen encontrar para lograr su felicidad. Sin embargo, ella parece no poder responder a las expectativas que los otros le demandan.

Una tertuliana hizo mención a Hipócrates, a la bilis negra, argumentando que ellos ya en esa época sabían acerca del carácter. Y le parece más conveniente hacer alusión al carácter, más que a una enfermedad determinada.

Se resaltó la ambivalencia de la relación que mantienen las dos hermanas, donde hay un juego constante entre el amor y el odio.

Amor y odio que forman pareja en toda relación humana. No hay amor sin odio.

Uno de los tertulianos veía a la película como un tríptico sobre la felicidad, donde a la izquierda se nos mostraría los condicionantes que impiden la felicidad, a la derecha las condiciones externas (el advenimiento del planeta) y al final cuando el marido desaparece, la hermana fuerte se torna débil, la enferma sostiene a su hermana y a su niño. Es en ese momento final quien ejerce la función de madre y sabe hacer con el pequeño.

Se argumentó también que es una película acerca del exceso, que vivimos inmersos en una sociedad consumista, donde tiene mayor prevalencia el tener frente al ser. Se resaltó la imagen de la limusina, precisamente como metáfora del exceso.

Asimismo se hizo hincapié en otras bellas imágenes, la de ella vestida de novia, atrapada en una gran malla que no le permite andar, como simbolizando el sufrimiento y prisión de los cuales está capturada. La dificultad de arrastrar ese maravilloso traje que manifiesta el peso de lo que lleva encima.

En relación a los padres, un padre que no está cuando ella lo necesita, que Justine es una más indiferenciada dentro de las tantas Bettys de las cuales se rodea. Madre que según la opinión de algunos no quiere a ninguna de sus dos hijas.

En cuanto a su cuñado, hombre absolutamente rico, aferrado a la ciencia, cruel con su hijo al manifestarle que todo terminará si finalmente Melancolía logra chocar con la tierra, aferrado a sus certezas, que cuando no se cumplen, no puede con la situación que se aproxima, se suicida, y abandona a su mujer y a su hijo.

Otros comentaron que Dogville es un film mucho mejor que éste, que consideraron una película floja, previsible.

Sin embargo se adujo que Von Triers sabe cómo sufre el ser humano y que esta película fue el producto obtenido luego de atravesar una larga depresión.

Película y director, como dije al principio que no nos deja indiferentes y que hizo que el debate fuese rico en opiniones y argumentaciones de toda índole. Película que nos habla de la fragilidad humana.

Transcurrió una tarde más en el Isadora, café acogedor de nuestros encuentros.

Hasta la próxima y felices fiestas.

 

76ª Tertulia

21 de Noviembre, 2011, 11:16

Por @ 21 de Noviembre, 2011, 11:16 en PRÓXIMA TERTULIA

Tertulia de Cine

"El Séptimo"

(Abierta a todos los interesados el tercer viernes de cada mes)

UNA MIRADA ANALÍTICA DEL CINE

Coloquio sobre Cine y Psicoanálisis

76ª TERTULIA:

Día 20 de Enero, viernes.

A las 18 h.

Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14.

PELICULA. "Un dios salvaje" de Roman Polanski.

 

Moderación: Mirta García

Coordinación: Olga Montón

Comisión:

-     Pilar Berbén

-     Carmen Cuñat

-     Mercedes de Francisco

-     Mirta García

-     Marta Mora

-     Graciela Sobral

Correo: olgamonton@terra.es

http://elseptimo.zoomblog.com/cat/0

Auspiciado por la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Sede de Madrid

Melancolía

14 de Noviembre, 2011, 10:20

Por @ 14 de Noviembre, 2011, 10:20 en Comentarios _10 Temporada

"Melancolía"

De Lars Von Triers

Es al menos llamativo que una película con este título sea una película luminosa.

Desde las primeras imágenes recordaba la frase de Freud en Duelo y Melancolía, "la sombra del objeto cayó sobre el yo". ¿Una metáfora de la época? La estrella Antares de la constelación de Escorpio, Melancholía, se aproxima a la tierra, ¿la melancolía se cierne sobre el mundo cada vez más poblado de "yoes" y vamos a la catástrofe?

El film se presenta en tres partes, un prólogo de imágenes aparentemente inconexas, muy bellas y dos partes dedicadas a dos hermanas: Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

Justine parece buscar una salida con una boda, Von Triers dice un "rito", vacio,  porque  para ella no tiene nada detrás, no simboliza nada, ni ama ni desea. Un guiño del director que es también el guionista, darle ese nombre. "Justine", es el nombre de una novela del marqués de Sade.

Así como en su película "Anticristo", encerraba una crítica a aquellos que quieren curar desde la razón, aquí hay también destellos de lo mismo, todos impulsan a Justine a ser feliz, es lo único que quieren de y para ella: ¡¡sé feliz!! Y así todos son conducidos a lo peor. No hay causa-efecto para el estado de Justine, poco se nos cuenta de su historia, solo la vemos imposibilitada de responder a lo que todos le exigen.

Mientras la solitaria Justine se enfrenta en el primer tramo del film a lo que podríamos llamar un apocalipsis interior, llegando a sentir fascinación por el azulado Melancolía (hay una escena en la que parece que trata de seducirlo, atraerlo hacia la Tierra), su hermana, Claire en la segunda parte, integrada socialmente y madre de un hijo pequeño, se muestra débil y hundida ante el temor del fin del mundo. Casada con un hombre "asquerosamente rico", que no hace otra cosa que recordarle a Justine y a ella que él tiene, que él paga y que cree sin fisuras en la ciencia, que le ha explicado cruelmente a su hijo que, si el planeta chocara no hay nada que hacer y que a la hora de la verdad falta a la cita, los abandona a todos.

La opera Tristán e Isolda de Wagner en donde también se juegan el azar, el amor y la muerte acompaña muy bien el desarrollo de la película. La Novena Sinfonía de Bethoven estupenda para el final.

Os esperamos el próximo viernes 18 en el café Isadora, C/ Divino Pastor 14.

Marta Mora

Crónica 74

4 de Noviembre, 2011, 12:54

Por @ 4 de Noviembre, 2011, 12:54 en CRÓNICAS

 

 

Crónica nº 74

“Nader y Simin, una separación”

Por Marta Mora

 

Coordinó esta tertulia nuestra colega Pilar Berbén que desplegó lo que ya nos había anticipado en su presentación de la película.

La tertulia se abrió mencionando la relación entre Nader y su hija acerca de la libertad que daba a su hija para decidir, otros vieron ahí una dejación de su responsabilidad, manipulándola y haciéndole tomar decisiones que no le correspondían.

 

En general la película gustó mucho, es la segunda de este director,  la primera, “A propósito de Eli”, también  fue comentada aquí. Alguno esperaba que ésta fuera mejor y le pareció que se queda en una mera denuncia de un caso y que aunque la crítica compara a este director con Hitchcock, por la estructura narrativa tipo Thriller, pero es solo para dosificar la narración, la anterior giraba sobre un misterio, aquí el juego dramático es la misma realidad. Opone elementos de la realidad político-social y como en la ya mencionada el eje es la culpa.

Otro se centró en el desencuentro de la pareja, en el “no hay relación sexual” que conocemos los psicoanalistas lacanianos, ella espera que él le pida que no se vaya. Y la sorpresa de la primera escena, en su desconocimiento, se interrogó ¿hay divorcio en Irán?

Muchos adhirieron a la diferencia entre lo que se nos hace saber por los medios y lo que nos muestra el director sobre la realidad iraní, hay una búsqueda de la verdad, tanto que otro se planteó o miente la película o estamos absolutamente equivocados.

Una tertuliana se preguntó ¿porqué no funciona la relación de pareja? Tal vez por que hay que ceder algo…, la historia la vio como extrapolable a cualquier sociedad y le generó el deseo de ver la película anterior, esta era la primera de cultura musulmana que veía.

Abundando sobre la relación de pareja, alguien dijo que a veces no se cuenta que son dos entidades diferentes, no somos uno y vio la Justicia bajo el peso de las tradiciones, aquí también pasa pero es más sutil, pero vivimos lo mismo, el mundo evoluciona pero el ser humano no.

Alguien apuntó, retomando lo de dos entidades que no hacen uno, que esta sociedad no quiere saber que es una pura suerte que las parejas se entiendan un rato, la relación sexual no existe, quiere decir no hay proporción, hay que contar con lo imposible de esos encuentros.  Nadir parece el bueno, se queda con el padre…hay que ver el daño que pueden hacer los buenos…El sistema no quiere prever que las parejas no duran. El desencuentro es estructural y no tiene que ver con ser buenas o malas personas. Este director le pareció bastante lacaniano.

 

Distraídos con el tema desencuentro, otro apuntó que olvidamos que es una película vista desde la mirada y la escucha de las dos niñas, que tienen las claves de la situación.

Se comentó que Simin trata a su suegro con mucho amor aunque le dice a su marido en un momento: “pero si tu padre no sabe que eres su hijo!” y él le responde, “pero yo sí sé que es mi padre”, punto muy importante de responsabilidad subjetiva frente a una enfermedad, el Alzheimer, que este director muestra con delicadeza y que en nuestra sociedad supuestamente más avanzada se ha perdido. Hay riqueza en el tratamiento del personaje afectado y su familia. Esa enfermedad quita la palabra  pero no por eso nos dispensa de nuestra responsabilidad.

Otros recordaron como del mismo registro la película con la que cerramos la tertulia la temporada pasada, “Pequeñas mentiras sin importancia”, películas sobre la verdad y donde todos mienten.

Uno, en desacuerdo con la manipulación de los hijos dijo que se demuestra que los hijos son síntoma de las parejas, rescató a las niñas, eje conductor, la escena que le impactó, cuando todo está por terminar, fue la de la mirada de la niña pequeña, el odio con el que observa la situación, estupenda actriz esta pequeña.

Otra sorprendida por las llamadas al consejero espiritual, no puede atender a un hombre pero puede mentir. El marido de la asistenta, violento porque no sabe solucionar las cosas por la palabra.

Otro señaló que no hay que olvidar que éste director, Farhadir, es el único no encarcelado por hacer cine en Irán, y muestra parte de la sociedad iraní, producto del intento de modernización, con altos costos vitales, del Sha y la revolución de Jomeini.

Se dijo que todos mienten, es decir, todos dicen su verdad, justicia y ley no son lo mismo. Hay una búsqueda exhaustiva de la verdad con muchas limitaciones, religiosas y políticas, se ve cuando Simin le dice al juez: “quiero irme para que mi hija no viva en estas condiciones” y él juez la interroga: “que condiciones??” y ella no puede decir más.

Mostrando el episodio del divorcio, muestra un montón de relaciones infinitamente más complejas, hay mayor riqueza en esa sociedad de la que muestra, se puede mentir delante de un juez pero no se puede jurar sobre el Corán.

El debate fue enriqueciendo la película y surgieron detalles, la diferencia entre justicia y ley, lo que más impresionó es lo injusta que es la ley, el juez parece dividido por esto, la situación de las mujeres sometidas a los hombres y la religión, lo que el director oculta y muestra en el momento oportuno como el tratamiento del aborto de la asistenta, toda su vida clandestinizada, el marido violento que no tiene palabras para expresarse, la causa del aborto queda abierta hasta el final, nos hace sospechar del marido y entonces aparece su fallo, oculto, cuando el anciano se escapa de casa.

Alguien remarcó las condiciones de vida de esa mujer y se preguntó: ¿aún le pedimos que diga la verdad? ¿Cómo pretendemos que la verdad circule? Otro la vió apropiada para un curso de Ética, hay en juego cuestiones muy vitales y para su resolución las situaciones extremas, falta de libertad, la religión, una sociedad que impide la autonomía, no son buenas. La falta de libertad parece incompatible con la ética, están entre la ley de los hombres y la ley divina y aún así, en ese caos, son las mujeres, niñas y madres, las que trataran de encontrar soluciones.

No lo dijimos esa tarde pero ahora me parece apropiado contarles que “Nadir y Simin, un divorcio” obtuvo el premio Festival de Berlín: Oso de Oro a la mejor película 2011 y que Sareh Bayat, la asistenta y  Sarina Farhadir, la hija adolescente  de la pareja de Nadir y Simin, hija en la vida real del director, compartieron el premio a Mejor Actriz 2011 en el mismo festival.

Agradeciendo la calidez habitual de la gente del Café Isadora, los esperamos para la próxima tertulia.

 

Marta Mora

 

 

 

75ª Tertulia

31 de Octubre, 2011, 14:51

Por @ 31 de Octubre, 2011, 14:51 en TERTULIAS

Tertulia de Cine

"El Séptimo"

(Abierta a todos los interesados el tercer viernes de cada mes)

UNA MIRADA ANALÍTICA DEL CINE

Coloquio sobre Cine y Psicoanálisis

75ª TERTULIA:

Día 18 de Noviembre, viernes.

A las 18 h.

Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14.

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Moderación: Marta Mora

Coordinación: Olga Montón

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-     Pilar Berbén

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Nader y Simin. Una separación

18 de Octubre, 2011, 11:16

Por @ 18 de Octubre, 2011, 11:16 en Comentarios _10 Temporada
NADER Y SIMIN: UNA SEPARACIÓN
Pilar Berbén

 Es la quinta película de Asghar Farhadi, director y guionista iraní de 39 años, ya premiado por sus anteriores trabajos y que, en el festival de Berlín de este año, consiguió el Oso de Oro a la mejor película y el Oso de Plata a la mejor interpretación para el conjunto de actores, tanto femenino como masculino, sin duda excelente la actuación de todos ellos.

No es para nosotros un director desconocido, ya que en junio del año pasado estuvimos debatiendo en esta tertulia su anterior película: "A propósito de Elly". De igual manera que entonces, sorprende con cuanta precisión maneja el conocimiento que tiene del ser humano y como a través de su forma de narrar los hechos y dosificar la información nos mantiene expectantes y en tensión durante toda la sesión.

El guión gira en torno a los problemas de un matrimonio: Nader y Simin.  Ésta inicia una demanda de divorcio y delante del juez -sin rostro en la pantalla, él escucha- cada uno va exponiendo sus razones. Ella quiere aprovechar los visados que tanto tiempo les ha costado conseguir para abandonar el país y darle una vida mejor a su hija, por el contrario, Nader  no  acepta marcharse  porque  su padre ha enfermado de alzheimer y quiere cuidarle, quedándose en casa con su hija Termeh. Contrata a una persona para que le ayude a cuidar de su padre y la casa, ya que Simin se ha mudado a casa de sus padres. Los problemas de Nader sólo han empezado. Tendrá que hacer frente a una denuncia por malos tratos….  Y poco a poco su vida se va convirtiendo en una pesadilla de la que no sabe cómo salir y de la que nos hace participar.

Ya desde las primeras secuencias de este filme, donde la cámara nos muestra sólo la imagen de la pareja, se percibe la intensidad que sostendrá hasta el final.   

Farhadi nos enseña cómo llevar al cine seres de carne y hueso, nos hace participar de sus miedos, sus angustias, él no juzga a sus personajes, ellos van exponiendo sus actuaciones y sus motivos, y con esa forma magistral de dirigirlos nos involucra con ellos, sintiendo empatía con la vida y circunstancias de cada uno. Aprovecha este drama para mostrarnos las diferencias de clases, el sistema judicial, los dilemas morales, la situación ambivalente y compleja de Irán, donde junto con la modernidad perviven las costumbres arcaicas y muy religiosas (lavavajillas en la cocina y chador en la calle) y donde los asuntos de religión y conciencia pesan mucho.

Aquí no se trata sólo de las dificultades de una pareja, de la soledad de esa adolescente que sufre en silencio ese tira y afloja al que está siendo sometida, este director siempre apunta mucho más lejos:  la culpa, la mala conciencia, la violencia, la mentira, la injusticia... Son algunos de los temas que están presentes en esta película y sobre los que podremos debatir juntos en la próxima tertulia, el viernes, día 21, a las 18 h. en el Café Isadora, Divino Pastor, 14.  

Pilar Berbén

El árbol de la vida

18 de Octubre, 2011, 11:13

Por @ 18 de Octubre, 2011, 11:13 en Comentarios _10 Temporada

EL ÁRBOL DE LA VIDA*

(Terrence Malick, 2011)

Una historia de vida familiar, música, religión, sueños y frustraciones en la Texas de los años cincuenta. La cámara vaga entre recién nacidos, árboles iluminados, ventanales, humanos que oscilan entre el miedo y el amor, la cólera y la piedad.

La superficie del mundo es la máscara de un interior que está en todas partes y en ninguna. Incluso en sus posibles defectos, es difícil describir esta película. Para empezar, cada momento de ella es tan complejo que habría que verla tres veces. A pesar de diez minutos iniciales y diez finales que tal vez sobran (tampoco es seguro, dada la conmoción que producen las dos horas del medio), El árbol de la vida tiene algo de sobrecogedor. La hierba y los árboles son el modelo de una metafísica en la que los hombres somos igual que una planta, raíz oscura que sueña con cielos. Cada latido humano compone un todo orgánico con las figuras caprichosas del suelo y las nubes.

El universo recomienza en cada segundo, un momento que a su vez tiene efectos incalculables. Malick rehace el mundo (una clase, una tarde, un año) desde las astillas de su tiempo muerto, intervalos de vida aparentemente insignificantes. A partir de esta afluencia constante, muda o de expresión difícil, El árbol de la vida nos devuelve una vida casi irreconocible, que tiene la emoción y el riesgo del inicio en cada instante.

La piedra rechazada se ha convertido en angular. El impacto "religioso" del film (sin duda, incómodo para nuestra ideología) proviene de esta selección de lo insignificante, de una experiencia mesiánica del tiempo que la cámara capta. Más de esto que del discurso explícito, a veces extremadamente poético. Toda la película es como una inmensa oración por lo que está en juego en cada tic-tac de nuestro minutero. Como diría Berger, el cansancio nos hace receptivos a la epopeya de cualquier ser vivo.

¿Darwin? Más que otra "teoría de la evolución", Malick ensaya una práctica de la evolución en cada momento y en cada acto, que entonces aparecen encadenados, de modo no determinista, a una corriente incesante. Algo así como en la versión "bíblica" de American beauty, el último trabajo de Malick bebe más en una metafísica americana que hemos olvidado que en la habitual sociología. De un lado, intercaladas con imágenes de la vida cotidiana, se muestran formas geológicas torcidas por la erosión, el viento, la fuerza del agua, la ebullición del material pululante del universo. De otro, lo equivalente a los elementos es para los humanos "Dios", a quien apenas se nombra en vano. Sólo voces susurrantes, casi siempre femeninas, mantienen una continua plegaria hacia esa fuerza oscura omnipresente en el entorno natural: Keep us. Tanto el "orden" de la naturaleza como las figuras de lo divino, dos reinos paralelos, son más cuánticos que newtonianos, pues mantienen siempre una presencia fluyente, incalculable.

Las voces de los protagonistas susurran desde un interior humano no menos volcánico que la naturaleza. Ambos, tierra y hombres, viven profundamente alterados, sujetos a accidentes imprevisibles. La vida humana también es como una planta, parece querer decirnos Malick. Naces, creces, temes, amas, aras, mueres. Sea cual sea el orden de los actos, las raíces se pierden en un rumor de fondo que impulsa esta voluntad aérea en las ramas de los árboles y en la música de los humanos. Brahms resuena en una sala de Texas no menos secreto que las ramas que nadie mira.

Formas terrenales monstruosas, desiertos y viento. La pobreza, el sufrimiento y la muerte. Y el amor, atravesando todo ese magma en ebullición. Inolvidable, el joven Jack llora como un animal herido. "¿Tú también morirás, madre?". Si no amas, dice una de las voces, tu vida transcurre como un destello.

No se trata en El árbol de la vida de un Dios antropomorfo. No sólo porque el misterio de las formas exteriores aparece continuamente como referente, sino porque los seres humanos están atravesados por las mismas fuerzas anónimas que retuercen el agua y las rocas. En cada ojo de pez, todos los mares. En cada árbol, la compleja maraña del mundo. Un constante infinito en acto elimina de raíz cualquier pretensión de narración lineal o causalidad mecánica.

El amor altera el curso de las vidas no menos que el agua, el hambre y el viento. Hombres y bestias están hermanados por el empuje de una energía fortuita y violenta, pero también abierta al sufrimiento del otro. Cada palabra tiene consecuencias incalculables en un universo multiplicado en cada punto, poblado de interrelaciones y ecos. La película no es exactamente alegre, más bien lo contrario, pero transmite un rumor impresionante en cada instante. Es normal que los aficionados al cine pop, aquellos que tienen a Tarantino o Almodóvar como modelo, se sientan irritados y hablen de grandilocuencia vacía.

Ignacio Castro Rey. Madrid, 12 de octubre de 2011

* T. Malick (Waco, Texas, 1943) es autor de cinco films solamente. Además del que comentamos: Malas tierras (Bad lands, 1974), Días del cielo (Days of heaven, 1978), La delgada línea roja (The thin red line, 1998) y El nuevo mundo (The new world, 2005).

74ª Tertulia

10 de Octubre, 2011, 10:18

Por @ 10 de Octubre, 2011, 10:18 en TERTULIAS

Tertulia de Cine

"El Séptimo"

(Abierta a todos los interesados el tercer viernes de cada mes)

UNA MIRADA ANALÍTICA DEL CINE

Coloquio sobre Cine y Psicoanálisis

74ª TERTULIA:

Día 21 de Octubre, viernes.

A las 18 h.

Café ISADORA. C/ Divino Pastor, 14.

PELICULA: "Nader y Simin, una separación". de Asghar Farhadi

Moderación: Pilar Berbén 

Coordinación: Olga Montón

Comisión:

-     Pilar Berbén

-     Carmen Cuñat

-     Mercedes de Francisco

-     Mirta García

-     Marta Mora

-     Graciela Sobral

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Crónica 73

28 de Septiembre, 2011, 10:39

Por @ 28 de Septiembre, 2011, 10:39 en CRÓNICAS

Crónica nº 73

16/09/11

 

El hombre de al lado.

Directores Mariano Cohn y Gastón Duprat

 

Iniciamos esta décima temporada, con una nutrida asistencia que fue coordinada por Olga Montón, que retomó algunos ejes de su escrito de convocatoria, como la anécdota de una ventana que remite más al ver que al mirar, ver, como Leonardo, (Rafael Spregelburd) el otro lado de si mismo, vislumbrar algo se su propio vacío. El otro que lo mira, Leonardo empieza a ver lo que hay detrás, como indicio de esto tenemos el llanto en el coche.

Los comentarios sobre Leonardo fueron unánimes, arrogante, mala persona, su mujer lo empuja, él no opina nunca.

Otro vio en la historia un juego entre la razón y la sin razón, Leonardo se aferra a la ley para impedir  la ventana en la medianera. El vecino, Victor, (Daniel Aráoz) pone por delante su deseo de un rayo de sol. Leonardo no se responsabiliza nunca, siempre se escuda en otros, su mujer, el amigo abogado, el suegro. Solo parece realizar su deseo cuando mata al vecino.

Otro señaló que al único al que puede decirle algo es a un discapacitado, un débil y se ensaña con él.

Una escena enigmática, que no todos recordamos, fue mencionada, cuando Víctor a invita a Leonardo a su casa, éste ve desde la casa del vecino su casa y algo más..., la cámara enfoca su rostro sin mostrarnos lo que ve, y su cara se transforma.

Victor, tan creíble que podría decirse que es el protagonista de la película, el actor que lo encarna proviene de una extensa experiencia en el teatro.

Alguien dijo Leonardo mantiene las relaciones en un punto de Ideal, pone fuera de sí a todo el mundo. La ventana es el agujero en el muro de su vida.

Se señaló que no es cine, es teatro, una metáfora de la amistad, con golpes va abriendo el muro, cine o teatro, es una película interesante. Hubo desacuerdo en la metáfora,Victor intimida, no es una buena manera de hacer amigos, en sus apariciones estamos temiendo sus excesos.

Victor un seductor con un matiz perverso. Lo fuerte es la intrusión. La escena de Victor con los títeres y la hija de Leonardo, a todos nos pareció inquietante. Al final es una película donde no existe el bueno o el malo, todos podemos ser malo o bueno según las circunstancias y la propia neurosis.

Otra lectura que se hizo fue política, es una película argentina, es una metáfora de las relaciones entre clases allí.

Otro recordó la película  “A puerta cerrada”, la frase “el infierno son los otros”, y que le pareció una historia sobre como solucionar la relación con los otros, como gestionar el conflicto con el otro. Tal vez el otro de nosotros mismos.

Otro la vio 2 veces, la primera le gustó, la segunda, menos, aunque mencionó que es desde Argentina donde últimamente nos llega el buen cine, cineastas jóvenes y guionistas muy buenos, en este momento es el mejor cine que se está haciendo y que hay en esta película un homenaje implícito a tres grandes directores de cine,  Hitchkock, Antonioni y Hanecke.

Se comentó cómo los directores, Mariano Cohn y Gastón Duprat, juegan con nuestros prejuicios y nuestra mirada, nos presentan un Victor intrusivo, atrevido, llano, amenazante aunque sutilmente van mostrando otros aspectos sobre el “mal vecino” que nos hacen dudar: la charla en la furgoneta, la invitación a tomar mate... La narrativa quiere hacer ver como se puede caer en un punto tan terrible, es un cuestionamiento de nuestra posición subjetiva. Otra prueba de esto es como mientras el jabalí en el contexto de la película aparece como amenaza, al final, cuando los subtítulos, con la receta de cocina para preparar el mismo animal, la perspectiva cambia radicalmente. El punto de la película radica en la mirada, las de los personajes y la de los espectadores.

Muchos pensaron que la historia acabaría en drama, todo el tiempo intentando localizar al malo y al bueno. La casa protagonista, de cuya propiedad Leonardo se vanagloria. La casa muestra para ocultar, como él mismo. Víctor muestra en el orden de lo obsceno.

Se señalaron otras cosas como el silencio de Victor agonizante, porqué no dice nada? Las mujeres desentendiéndose y obedeciendo la orden de Leonardo, cuando al menos la mujer sabe que no hará nada, como siempre. Victor muestra lo que Leonardo no quiere ver, como en la escena de la ventana haciendo el amor y lo que a la hija le interesa y no se entera.

Una tertuliana llamó a la reflexión: Dejar morir a una persona es algo muy fuerte, ¿estamos banalizando eso?

Se comentó también algo sobre los nombres: Leonardo, de León o de Leonardo el pintor, que no puede batirse con Victor, de victoria o de vida.Leonardo está muerto, Victor es vital. Victor un hombre excesivo que saca a la adolescente de su encierro, Leonardo un tarado.

Alguien comentó que ¡No podemos salvar a las mujeres! Lo más grave de Leonardo es que tiene una mujer terrible, la mirada es un no problema, ella lo empuja al duelo, la “ella” que él tiene dentro lo mata.

Otro comentario se hizo sobre la ironía al mostrar dos mundos, el de los creadores exquisitos y la gente de a pie, zafia. Hay un clase que desconoce al resto del mundo y otra que no entiende lo que hacen. Se burla un poco de los creadores de la época, los “gafapastas” les llaman, con la escena que muestra la estupidez humana: Leonardo y un amigo escuchan música moderna y el amigo elogia los golpes…que terminan siendo los golpes que está dando Victor en la medianera.

Con la alegría del reencuentro con el lugar, el Café Isadora y con los tertulianos de siempre y nuevos, concluimos esta tertulia. ¡Estuvo muy bien! Comentamos.

 

         Marta Mora

 

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